Este domingo de madrugada se ha celebrado el espectáculo deportivo más seguido del mundo, la final de la Super Bowl en EE. UU. Ni los Juegos Olímpicos tienen un momento similar, y lo que más se le acerca sería la final de un Mundial de fútbol, pero no tiene la parafernalia de la Super Bowl. La final de la Champions gusta mucho en Europa pero no saben imitar la fuerza de la Super Bowl, donde el partido de fútbol americano es casi lo de menos. Los espectadores prestan atención a la actuación de la media parte, que siempre es un espectáculo musical deslumbrante de una estrella planetaria, este año Bad Bunny, que ha superado el récord de audiencia de estrellas como Shakira o Beyoncé.
Existe una manera infalible de evaluar el impacto de la Super Bowl como éxito televisivo: los anuncios que se emiten en la media parte son los más caros de la TV y las empresas se gastan fortunas no solo en pagar la emisión sino en crear y estrenar un spot nuevo con estrellas del cine, la música, la televisión u otros deportes. Y este año en los anuncios más vistos del año ha aparecido una estrella catalana, la más icónica del mundo, el futbolista Lamine Yamal, del Barça. Solo existen dos catalanes con la fuerza de aparecer en este acontecimiento mundial: Rosalía, que se resiste pero acabará protagonizando el número musical de este espectáculo televisivo, y el delantero culé. Lamine Yamal ha dejado en evidencia a otras estrellas de su deporte que como iconos del fútbol no le llegan ni a la suela del zapato: el soporífero Mbappé o el falso número uno Dembélé. Lamine es carismático, icónico, simpático, genio y joven. La empresa de videojuegos del también Pokémon lo ha contratado para celebrar los 30 años del mítico personaje amarillo:
Lamine sale sin la camiseta del Barça, con ropa de la marca que lo esponsoriza, Adidas, y en un campo de barrio, no en el de su club. Habla en castellano revelando cuál es su Pokemon preferido al lado de otros famosos como Lady Gaga. Ni rastro de quien el madridismo considera "el mejor delantero del mundo". Mbappé no es ni el mejor delantero de la Liga. A ellos les hace recordar a Cristiano Ronaldo, sobre todo porque marca todos los muchos penales que le pitan a su club. El mejor es Lamine Yamal como queda claro a los que ponen dinero, los anunciantes. La prensa madridista tiene un problema muy grave con el Barça, que en los últimos 22 años tenía siempre el mejor jugador no ya de la Liga sino del mundo, Leo Messi y ahora que hace años que suplicaban tener a Mbappé resulta que de la Masia vuelve a salir gratis un delantero que es el número 1 mundial. A diferencia del argentino, Lamine es catalán, de Mataró, y por lo tanto seleccionable. El chico podría haber elegido jugar con la selección de Marruecos, tiene la doble nacionalidad, pero decidió jugar con la Selección española. Así que la combinación para los madridistas resulta letal: es el mejor jugador de la Liga y de la Selección pero es catalán y juega en el Barça. La cabeza les ha estallado. Él va a lo suyo. Y el mundo entero está como la pelota: a sus pies.
