Si el bueno de Quim Masferrer no existiera, habría que inventarlo. Porque el actor y presentador catalán regala unas dosis de humanidad y emoción tan grandes cada vez que se relaciona con los espectadores y los vecinos catalanes, que es imposible no emocionarse cuando ves algunas situaciones que se generan en sus programas o en sus espectáculos. El de Sant Feliu de Buixalleu ya hace tiempo que conmueve a los catalanes con su talante, con sus conversaciones, con la buena gente que conoce allá donde va, con las historias de vida y con los momentos bonitos y sobrecogedores que se generan tanto en El Foraster como en Bona Gent.

Quim Masferrer con 'Bona Gent' IG

Mientras no llega una nueva tanda de capítulos del programa más exitoso de TV3, mientras vamos pasando la espera como podemos, impacientes de volver a ver los lunes por la noche al bueno de Quim yendo arriba y abajo de nuestra geografía, visitando pueblos encantadores y, sobre todo, conociendo a la gente que vive allí, nos conformamos (que no es poco) con su espectáculo teatral, un monólogo hilarante donde la clave radica en la gente que lo va a ver y en las conversaciones improvisadas y espontáneas que se generan en platea entre él y el público que está sentado. Momentos emotivos, simpáticos, preciosos, en los que Masferrer sabe que no tiene rival a la hora de tirar de la cuerda y hacer que la gente que lo va a ver se suelte y le cuenten cosas de ellos mismos en público, algunos, incluso, por primera vez. Como acaba de pasar en Borgonyà, en la antigua colonia textil de Sant Vicenç de Torelló, en Osona.

Emoción en Borgonyà IG

Quim actuó en la fiesta mayor de la Colònia Borgonyà el pasado mes de julio y ahora hemos podido ver un intenso momento de lo que pasó allí entre el público. Paseando por los pasillos, entre la gente, se topó con Iuri, un joven que le dijo que es de allí de Borgonyà "desde los tres años y medio". Un joven ruso que "fui adoptado por mis padres, que están aquí al lado, Carme y Ramon". Dos personas que no pueden estar más orgullosas del hijo que tienen. Quim le pregunta si ha pensado muchas veces "qué diferente ha sido tu vida...", y Iuri no le deja terminar la frase, que iba a decir, '...si tus padres no te hubieran adoptado'. Y Iuri lo tiene clarísimo: "¡Hostia, y tanto! Sí, sí. Podría haber sido otra cosa bien diferente. ¡Pero mucho, eh!". "¿Has vuelto allí?", quiere saber Quim. Y él: "No. Ni ganas".

Emoción en Borgonyà IG

Quim Masferrer le suelta que "supongo que ya lo habrás hecho, pero tú, a tu padre y a tu madre, ¿ha habido algún momento en que les has dicho: 'Hostia, gracias por haber hecho aquello que hicisteis'?". Y él niega la mayor. Y no por falta de ganas: "No. Pero no me falta mucho. Se lo puedo hacer ahora mismo, o sea que...", dice Iuri, sincero. Momento que Masferrer aprovecha para preguntarle por qué no se lo dice allí, en ese preciso momento, "delante de 300 personas de testigos". Y para Iuri, eso no es problema. Ni 300, ni 3.000, ni 3 millones de personas harían que le diera vergüenza decirles a sus padres lo que siente, el profundo agradecimiento que siente por ellos. Un momento precioso, que hace saltar la lágrima: "Mira: mamá, papá, muchas gracias por todo lo que habéis hecho por mí y por venirme a buscar allí", dice, emocionado, mientras el público aplaude y sus padres se lo comen a besos y abrazos.

Piel de gallina con Iuri, Carme y Ramon. Orgullo de padres, orgullo de hijo. Como bien dice Quim Masferrer, resumiéndolo con una sola palabra: "Gracias". Gracias de Iuri a sus padres por haberlo adoptado. Y gracias de nosotros a Quim y a esta familia por habernos regalado un momento como este.