Luis Enrique está disfrutando estos días de unas merecidísimas vacaciones después de haber vuelto a triunfar con su club. Hoy por hoy, nos atreveríamos a decir, y no creemos que nos equivocáramos demasiado, que el técnico asturiano es el mejor entrenador del mundo en estos momentos. Su PSG no solo sigue intratable en la liga francesa, sino que este año ha sido capaz de proclamarse campeón de Europa por segunda vez consecutiva, después de la final de la Champions que le ganaron al Arsenal, en los penaltis. Y buena parte del mérito lo tiene, evidentemente, su entrenador. Un Luis Enrique que ha sabido crear un equipo, no solo un conjunto de estrellas (de hecho, cuando se marchó Mbappé, no le supuso ningún problema, y sin el francés, lo han ganado todo). Un Luis Enrique que en Barcelona siempre nos ha robado el corazón, ya que somos muchos los culés que le deseamos que le vayan bien las cosas.

Y un Luis Enrique que si en el aspecto profesional está consiguiendo todo lo que se propone con su equipo, en el aspecto personal se desvive por su familia. Una familia a la que adora y que ahora se ha emocionado de verdad con él, en un acto en Asturias donde le ha acompañado toda la gente que le quiere. Luis Enrique ha protagonizado la inauguración de la playa verde de El Rinconín, en su querida Asturias. Un acto donde le ha acompañado la familia, y donde ha demostrado tener mucha maña y estilo a la hora de mostrar la placa conmemorativa. Una placa donde pone: "Gijonés de corazón; deportista universal. Su entrega y carácter llevaron el nombre de Gijón por el mundo. Ejemplo de pasión, humildad y lucha dentro y fuera del campo".

Placa conmemorativa de Luis Enrique X

 Un acto donde no ha podido contener la emoción y le han caído algunas lágrimas, muy emocionado y agradecido por la familia maravillosa que le ha tocado. Una familia que no paraba de llorar, como él, cuando el técnico del PSG decía que "todos los que me conocen saben que para mí, la importancia que tienen dos cosas: una, claramente, es mi familia; la segunda, es mi tierra. Gracias por poder estar de manera eterna en mi tierra". Evidentemente, su mujer y sus hijos han recibido las palabras directas del técnico, con los ojos con lágrimas, que tenía que parar unos segundos para coger aire, y para decir que "hace ya muchos años, 30, que empecé mi proyecto de vida con Elena, con mi mujer, que es la persona que siempre ha estado al lado mío y me ha apoyado en todos los momentos. Hemos formado una familia maravillosa con tres hijos, Pacho, Sira y Xana, y no sé si le hará mucha ilusión decirle que le quedan otros 30 años, mínimo, conmigo, eso es jodido de verdad".

Un Luis Enrique en su tierra, tremendamente orgulloso, y con una familia maravillosa a su lado. Se lo merece.