Karl Marx es un conocido filósofo, economista, sociólogo y revolucionario alemán. Es uno de los mayores influyentes de la historia moderna. Conocido por analizar el capitalismo y sus contradicciones, estudiar la lucha de clases, inspirar a movimientos socialistas y comunistas, y proponer el materialismo histórico. Su pensamiento se basa en analizar como las condiciones económicas influyen en la vida social, cultural y política de las personas.

En esta frase dice “la peor lucha es la que no se hace”, ya muestra su carácter revolucionario y su concepto de lucha de clases. El filósofo deja claro que el peor fracaso para una persona es no luchar por lo que desea, hay que intentarlo, aunque pierda la batalla. El gran error es no intentarlo, eso es un perdedor. Si una persona no actúa por cambiar algo que le hace daño en su vida personal o profesional, siempre estará en la misma situación. Si no luchas quiere decir que aceptas la injusticia. Nada cambia si no se cuestiona lo establecido.
Luchar para cambiar algo que nos hace daño
Para Marx, la sociedad avanza por la lucha de clases. Hablaba del conflicto entre la burguesía, aquellos que tienen el poder, y el proletariado, los que necesitan el trabajo para vivir. En su frase deja bien claro que si los oprimidos no se organizan, la opresión continúa. Si no cuestionan las condiciones injustas, se perpetúan. Si no se actúa, el sistema se mantiene intacto. La lucha es motor de cambio.
Si un colectivo no protesta, siempre habrá desigualdad. Si no enfrentas un problema el problema crece hasta que te destruye. Si no pruebas algo nuevo, nunca obtendrás resultados diferentes. Si no hablas lo que sientes, cargas con ello en silencio.
Si una persona no lucha por cambiar las condiciones, renuncia a la posibilidad de transformación, acepta la injusticia como normal, pierde sin empezar, se resigna a lo que otros decidan por ti.
Marx dice que un cambio requiere una acción. El miedo paraliza, pero la inacción condena. La lucha, aunque tiene sus riesgos y no siempre sale como uno espera, abre un nuevo campo de posibilidades. No luchar implica rendirse sin intentarlo.
