En medio de la tormenta judicial que le ha caído encima a Jonathan Andic por la investigación judicial y policial que lo ha convertido en sospechoso de la muerte, que se creía accidental, de su padre Isak Andic, el primogénito del magnate catalán se ha refugiado en su familia: su mujer Paula Nata, su hijo de nueve meses y sus dos hermanas Judith y Sarah Andic Raig, citadas a declarar por la jueza de Martorell el viernes. En los ambientes barceloneses de la prensa rosa su encantadora esposa Paula era más conocida. Paula Nata trabajaba en el Departamento de Comunicación de Rabat, la prestigiosa joyería barcelonesa, y tiene buena relación con las agencias de comunicación de la ciudad. Después montó por su cuenta una empresa de representación de influencers que hace eventos para grandes marcas. Su presencia en las alfombras rojas era muy agradecida, siempre elegante y amable.
Paula Nata es una influencer reconocida que ha conseguido 120 mil followers sin tener abierta su cuenta de Instagram, todo un mérito. Ha convertido su imagen personal en un referente de estilo en redes sociales y es embajadora y creadora de contenido para firmas como Cartier, Fendi, YSL, Loewe y Tous, todas del lujo. Y todo esto a pesar de que solo abre la cuenta a los usuarios que ella quiere. Una discreción típicamente catalana que no solo se extiende a la familia Andic sino también a Paula, la esposa del primogénito y madre de su único hijo, nacido en septiembre de 2025, nueve meses después de la muerte de su abuelo paterno, Isak. Tanta es la discreción de la pareja, casada en septiembre de 2024 en una boda civil, que no existe ni una sola fotografía del niño en el Instagram de Paula Nata, apenas alguna imagen embarazada, y no han hecho público el nombre de la criatura. Por eso es noticia que una agencia de noticias como Europa Press haya fotografiado por primera vez a los tres miembros de la familia Jonathan, Paula y el niño paseando por la zona alta de Barcelona, cerca de donde viven en la zona del Turó Park.
Vestidos de manera informal, empujando el carrito del hijo por el parque infantil cercano a la zona del Turó Park como una de tantas familias del barrio de Sarrià-Sant Gervasi, los Andic descansan en una semana dura para la familia cuando han ido a declarar la terapeuta del padre y del hijo y a las puertas de que declaren las hermanas del investigado. Una familia doblemente rota: por la muerte, accidental o no, del patriarca y también por el trauma de verse investigado por aquella trágica muerte.
