Cuando Joel Joan aceptó el papel de Vania, la obra en la que representa un Chéjov de siete personajes interpretándolos a todos a la vez, era consciente de los contras: aprenderse una obra de teatro entera, no solo su parte y los pies de los demás, recibir todas las bofetadas él solo si la cosa no salía bien, sesiones de ensayo agotadoras y solitarias, acusaciones de ególatra y tener que promocionarla él solo, haciendo él todas las entrevistas. Esto está haciendo que encontremos a Joel Joan en todos los medios y programas del país. En cada entrevista deja una perla y en la última aparecida en Vilaweb se atreve con uno de los tabúes más sostenidos entre el gremio de actores y actrices de Cataluña: el silencio. Cuesta mucho encontrar actores que hablen de todo: del país, de política, de la lengua, de TV3 o de su gremio, de manera crítica. Joel Joan es un unicornio, él pisa todos los charcos del parque, y explica por qué pasa. O mejor dicho, por qué les pasa a los demás. Él de autocensura, poca.

Joel Joan en 'La selva', TV3

Joel Joan: "Yo ya callo cosas, ¿eh? Hombre, si dijera todo lo que pienso, entonces sí que no me podría permitir ni este café con leche, ni invitando a vosotros, porque no estaría aquí. Pero sí, tengo este punto muy naíf, muy inconsciente y muy de niño pequeño, de ser honesto a la hora de responder. Porque si dices cosas que no piensas o haces ver que estás en medio de todas partes para no molestar a nadie… ¿Sabes qué pasa? El trabajo de actor es un trabajo muy vulnerable. Somos el eslabón más débil de una producción. Es aquel que puedes cambiar más fácilmente. Estamos muy desprotegidos. Necesitamos gustar a todo el mundo. Y tenemos que cuidar mucho nuestras palabras. ¿Y qué pasa? Que cuando entrevistas a un actor, básicamente, no tiene ningún tipo de interés lo que dice, porque todo el rato dice bondades de todo el mundo y no se mete en ningún lío. Ni responde ninguna pregunta, de las que no sean estrictamente del trabajo, de una manera honesta. En cambio, cuando entrevistas a un escritor, es alguien que tiene opinión sobre las cosas y es capaz de mojarse. Los actores vivimos acojonados".

Joel Joan en 'Col·lapse' TV3

Nunca se había dicho tan claro y catalán: hablar sin tapujos hace perder trabajos. También a él, Joel Joan denuncia que no lo contratan mucho, pero la misma personalidad que tiene respondiendo la tiene inventándose los trabajos: se autoproduce con su empresa que no por casualidad se llama Arriska. El actor de 55 años y mucha mili encima no critica que sus compañeros vayan con una chapa propalestina, sino que lo hagan porque no se atreven a otras chapas como la de la independencia, la lengua catalana o esta del miedo en su gremio: "No es que nos pidan la chapa Palestina, es que seguimos la moda. Es que no hay más. Es decir, si ahora toca la chapa de Palestina y queda bien parida, porque es lo que se lleva ahora, y me dará rédito para que la gente me quiera, me la pondré. Y se pondrán la chapa que haga falta. El actor medio no piensa, sigue al rebaño. Lo último que quiere el actor es destacar en nada, en el ámbito político y social, quiere estar de acuerdo con todo el mundo. Quiere que todo el mundo lo quiera. Al final, hablamos de quedar bien para que te puedan llamar la semana siguiente para hacer alguna otra cosa". Este es el concepto de ser actor en Cataluña: practicar un silencio alimentario. Cerrar la boca para poder llenar la barriga. Callar para comer.