Por los programas de Pedrerol, tanto antes el Punto pelota como desde hace un tiempo, El Chiringuito, han ido desfilando muchísimos colaboradores y miembros del equipo que de la noche a la mañana dejaron de salir o de trabajar allí. Muchos que han ido llegando y marchando, la mayoría, agradecidos por la experiencia de haber trabajado en este programa, como es el caso de Darío Montero, que ahora forma parte del grupo de ayudantes de Bordalás en el Getafe. Pero en un programa como este, con tanta gente, con tantas pasiones a flor de piel, fruto de la testosterona futbolera, y con un presentador y director como Pedrerol, de quien siempre se ha bromeado con su genio y enfados, los becarios no y toda la pesca, también es lógico que haya habido quien ha salido de allí trasquilado y por patas y no quiere saber nada ni de él ni del programa. El adiós más sonado, después de una bronca que ha pasado a la historia, con el dedo en la cara y todo, fue, evidentemente, el de Siro López, que después de marcharse y no volver, ha seguido disparando con bala contra Pedrerol:

Algunos tertulianos se han marchado indignados y han vuelto. Como la periodista catalana Cristina Cubero:

Ahora, otro colaborador catalán que se marchó, y este no ha vuelto más, ha hablado y ha recordado su paso por el programa de Pedrerol. Se trata del gran Jaume Creixell, mito del fútbol catalán, tanto como jugador como entrenador, vehemente y con una manera directa y pasional de decir las cosas que hace que tenga muchos seguidores en Cataluña, que años atrás estuvo en Punto pelota:

Creixell, a quien actualmente podemos seguir viendo en algún programa de Televisió de Catalunya, junto a Víctor Patsy, o en la Cadena Ser, exjugador de Betis, Sant Andreu, Elche, Europa, Jaén, Badalona o Nàstic, y exentrenador de Badalona, Sant Andreu, Mataró, L'Hospitalet, Sitges o Manlleu, ha charlado para Sports360, donde, entre otras cosas, ha hablado de Pedrerol y de qué hizo cuando fue el primer día de programa: "En Madrid, no veas. El primer día que llego allí digo en catalán: '¿dónde está el intérprete?', y se pone rojo. Y yo: 'Tranquilos, en mi tierra hablamos dos idiomas, el nuestro y el vuestro, y por respeto hablaré el vuestro. Y allí tenía 14 tíos esperándome. O uno u otro sale con sangre". Estuvo yendo unos días, Pedrerol le dijo que fuera cada semana, ¿y qué respondió Jaume?: "Yo no tengo problema. Pero no me voy a bajar los pantalones. Y ya no fui más". Un Creixell que admite que "pero lo pasé muy bien allí", pero que no estaba dispuesto a comulgar ni a pasar por el aro, ni a bajarse los pantalones, metafóricamente hablando:

Jaume Creixell, un genio.