Francisco Grande Covián nació en un palacio renacentista de Tazones (Asturias). Conocido como el padre de la bioquímica de la nutrición y el hombre que enseñó a comer bien a España. Se le considera también el padre de la dietética. Una persona muy inteligente, recibió un doctorado cum laude en 1923 con tan solo 23 años. Otro de sus íntimos amigos era Severo Ochoa, premio Nobel de Medicina, también asturiano. Sus desventuras en la Residencia de Estudiantes de Madrid aún resuenan junto a las voces de Lorca, Dalí o Buñuel.

Fue con la llegada del franquismo cuando se vio obligado a emigrar a Estados Unidos debido a su relación con Juan Negrín. Consiguió una fama internacional en la universidad de Minnesota en 1952, cuando presentó sus estudios sobre la ingesta de grasas en la dieta, la relación entre niveles de colesterol en sangre y las enfermedades cardiovasculares y el desarrollo de la arterioesclerosis. No regresó a España hasta 1975, falleció dos décadas después.
La obesidad infantil aumentó en España
Debido a varios factores como el abusivo precio de los alimentos, la gran brecha salarial entre clases y el olvido de la dieta mediterránea, entre otros factores, Grande Covián investigó porque la obedecida no dejaba de aumentar en niños. Según los últimos datos del estudio Aladino de 2019 sobre Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España, el 23,2% de niños y niñas de familias con rentas inferiores a 18.000 euros tenían obesidad, mientras que en las rentas superiores a 30.000 euros el porcentaje caía al 11,9%.
Grande Covián decía que "hay que comer de todo, pero en platos de postre" y que "la única comida que no engorda es la que se queda en el plato”. Se le definió como una persona afable, muy empática, un gran divulgador y en definitiva una persona con una sencillez apabullante.
Se casó con la farmacéutica Gloria Mingo y tuvieron dos hijos, Francisco, de 79 años, y Gloria, que falleció hace unos años con 74. Paco Grande también hizo historia, pero en el mundo de la fotografía, aunque debido a su relación con Jessica Lange, su nombre desapareció, ya que ella impactó más como un icono sexi del cine.
Pero volviendo a Grande Covián y a una de sus frases más míticas. Se refería a comer de todo, pero en platos de postre, que son los más pequeños, porque así podías comer de todo pero calculando las cantidades, siendo consciente de la ingesta.
Entre otras cosas, él fue un firme defensor de lo que ahora conocemos como dieta mediterránea. Para él en España era donde mejor se comía. Defensor del aceite de oliva, el oro líquido. Y destacaba los grandes beneficios que tenía para la salud cardiovascular, como el efecto del vino y el resveratrol.
Mientras ahora hay muchos que propagan el ayuno intermitente, él defendía la idea de las cinco comidas al día, de esta forma mantienes el metabolismo activo y evitas llegar con demasiada hambre a las comidas principales.
