Nuevo escándalo en la Liga. Y ya hemos perdido la cuenta. Hace tiempo que la competición española da asco, vergüenza, o lo que quieran llamarle. Seguro que muchos culés tuvieron ganas ayer lunes de que los jugadores se marcharan del terreno de juego después de un nuevo atraco a mano armada perpetrado por el árbitro y el VAR del Girona-Barça en Montilivi. El conjunto azulgrana hizo un mal partido y todo lo que queráis, pero es inadmisible seguir tolerando estos robos indisimulados, con la sensación de impunidad arbitral, de que todo vale contra el Barça, de que la Liga la tiene que ganar el Madrid por lo civil o por lo criminal, y de que no dejarán que el conjunto merengue se vaya de blanco una temporada más. Ya es grotesco ver cómo al Madrid le pitan penaltis un día sí y otro también, pero la gota que ha colmado el vaso de la paciencia culé la vivimos ayer en Girona.
Este tipo, César Soto Grado, atracó ayer al Barça con la colaboración de sus colegas del VAR. Primero, no haciendo repetir el penalti lanzado por Lamine, cuando el reglamento dice claramente que si un jugador rival entra en el área antes de que se lance, como hizo Brian Gil, se debe repetir. Y después, con el escandaloso pisotón a Koundé en la jugada del 2 a 1 del Girona al final del partido. Una falta que no admite discusión, a no ser que seas un degenerado de la grada madridista de El Chiringuito, o seas un madridista cegado y sin ningún código moral, como los hay tantos. Pero el VAR no consideró oportuno avisar al árbitro para que fuera a mirarlo. Un escándalo, uno más, que dan ganas de abandonar esta Liga podrida.
La indignación culé va a más, y ya nos podemos ir olvidando de ganar la Liga. No les interesa. No lo permitirán. Porque cualquier partido que el Barça no gane con claridad por 5 a 0, cualquier partido que vaya justito, se resolverá con decisiones partidistas e indisimuladas como las de Soto Grado y el VAR ayer. Son muchos los aficionados culés que han dicho que ya basta. El vestuario y Flick están hartos, como se vio por ejemplo cuando un periodista de DAZN entrevistó ayer al técnico alemán:
Muchos culés hoy están, con razón, muy cabreados. Culés como Gerard Piqué, que ha hablado claro y catalán sobre la imposibilidad de ganar una Liga con estas condiciones: “Es imposible. Lo digo en serio: es imposible competir en España con estos árbitros. Cada semana es la misma historia. Hoy otra vez, una falta clara sobre Koundé y no se sanciona nada. Nada. Son momentos decisivos que cambian el partido. Terminamos perdiendo 2-1 y se espera que todos guarden silencio. ¿Cómo puedes competir así? ¿Cómo puedes luchar por títulos cuando las decisiones clave nunca te favorecen? Es imposible. Al Barça le han vuelto a robar.”
No hace falta añadir nada más... O sí: a la próxima, marcharse del campo y que se confiten esta Liga corrupta.
