Cristina Pedroche es la instagramer más criticada de la TV y ni ella sabe por qué. Será por ser la primera, la precursora en una moda que ahora todas las cadenas siguen: fichar instagramers para presentar programas. Incluso la siempre pulcra TV3, ejemplo de tantas cosas, ha caído en la trampa de contratar instagramers en lugar de comunicadores o periodistas, no por sus habilidades en comunicación audiovisual sino por el número de followers, como si esto se convirtiera en número de espectadores. Y no. Ni Dulceida ni Laura Escanes conseguirán nunca tantos espectadores como followers, porque Instagram tiene unas reglas totalmente diferentes que la TV. En Instagram manda el postureo, la foto, hablar poco y mostrar belleza, riqueza y lujo. Un programa de tele es mucho más y presentarlo requiere dicción, solvencia, dominio y profesionalidad. La Pedroche fue la primera.

Antena 3 la fichó para hacer las Campanadas de Fin de Año y las presenta desde hace 12 años ininterrumpidamente, es la más veterana del 31 de diciembre. El resto del año sale eventualmente en Zapeando de La Sexta, nunca le dan ningún programa a La Pedroche, solo los 10 minutos finales de cada año. TV3 quiere que Laura Escanes haga este papel y este año presentará sus cuartas campanadas consecutivas también usando el gancho de su vestido pero de manera mucho menos agresiva que Antena 3, que sueña con tener en la pareja Pedroche-Alberto Chicote la misma complicidad que Miki Núñez-Laura Escanes. TV3 vende dos jóvenes amigos mientras Antena 3 vende una señora de 37 años con cero química con el cocinero grande, bajito, malhumorado y poco telegénico. El mérito de la madrileña es ser simpática, fresca y telegénica, su peaje es que todo el gancho del programa sea cómo va vestida. Esta frivolidad estética le ha pasado factura cuando en una entrevista en un pódcast ha revelado una decisión estética que ha tomado sobre su hija de 3 años, Laia Pedroche. Vídeo:
🔴 PEDROCHE NO QUIERE PONERLE PENDIENTES A SU HIJA "A mí hija no le he puesto pendientes porque es absurdo que a las mujeres se nos tenga que adornar" ... Y ella va adornada de los pies a la cabeza. https://t.co/uet82KAo6z
— Betania (@BetaniaTv) October 26, 2026
Cristina Pedroche, con muy buen criterio, ha decidido que no quiere agujerear las orejas a su hija ni ponerle pendientes. Una decisión que tomará Laia cuando quiera pendientes. Las costumbres antiguas dicen que mejor hacerle los agujeros a los bebés, solo a las niñas, para evitarle el dolor más adelante, como si fuera un dolor insoportable y como si fuera obligatorio llevar pendientes. Es una tradición absurda, con un sesgo de género totalmente fuera de lugar y que cada vez más padres y madres se niegan a mantener. ¿Dónde está el límite? ¿Por qué no ponerle pendientes también a un niño? ¿O un agujero para el Piercing en la nariz o en el ombligo? Pedroche toma una decisión adulta, moderna, sabia y coherente y respetuosa con su hija y tendrá que soportar un mal menor: que cuando las señoras saludan a la niña en el carro digan "¿Qué niño más mono, ah, es una niña? como que no lleva pendientes...". Le han llovido las críticas no tanto por la decisión en sí sino por la justificación: "A mi hija no le he puesto pendientes aunque yo tengo 6 mil pendientes. No hay que hacer daño a los bebés por una cosa estética, para que estén más guapas. Es absurdo que a las mujeres se nos tenga que adornar". Impecable pero le critican el final, porque a Cristina Pedroche la adornan cada año por el hecho de ser mujer mientras Chicote va con el mismo esmoquin.
@BetaniaTv Lo dice la que es la mujer florero de las campanadas!
— bushk (@LilaMatrioska) October 26, 2026
@NEskauriaz10284 El problema es que diga que es absurdo que una mujer se tenga que adornar y ella se Se pone adornos hasta en las pestañas
— Betania (@BetaniaTv) October 26, 2026
@BetaniaTv Habla de adornos la que ha salido mas atrezada qué un árbol de Navidad
— Mirian- (@marinUSa5) October 26, 2026
Pedroche ya tomó dos decisiones muy significativas con la hija: ponerle un nombre catalanísimo como Laia aunque son de Vallecas, un barrio popular de Madrid, y ponerle de primer apellido el materno. Y los pendientes cuando ella los quiera. Laia Pedroche ya tiene 3 años, educada en la libertad y el feminismo.