El culebrón de la familia de Rocío Jurado tiene un nuevo capítulo. La sentencia del juez de menores tiene dos mil páginas. Condenó a la concursante de Supervivientes Rocío Flores por dos delitos y dos faltas: "Delito de maltrato habitual, otro delito de maltrato, una falta continuada de amenazas y una falta continuada de injurias". Para entendernos, el juez consideró probado que la niña de 15 años pegaba e insultaba continuamente a su madre, Rocío Carrasco, que llevó al colapso familiar.

rociito agobiada gtres

GTRES

La familia quedó destruida: la menor condenada a alejarse de la madre y el hermano pequeño que sufre un grado de minusvalía acabó también expulsado de la casa de su madre, Rociíto, y Fidel Albiac. El digital Vanitatis, que ha conseguido la sentencia, detalla la defensa que alegó a la pequeña Rocío Flores. La niña, después de pegar a su madre en la cocina, huyó a la escuela. El padre, Antonio David Flores, envió a buscar a la niña a un matrimonio amigo que declaró: "Olía a fruta, concretamente a nectarina, y tenía señales de dicha fruta por el pelo y todo el cuerpo. La niña les comentó, entre sollozos, que su madre le había pegado. Y uno aseguró que la pequeña tenía arañazos en las piernas".

rocio floras gtres

GTRES

Aquella cocina familiar fue un campo de batalla: golpes, patadas, la madre por el suelo y la hija llorando asegurando a un juez que su madre le había esparcido fruta por el pelo y, lo más grave, la había querido ahogar con sus manos: "La menor insistía en que su madre la había agarrado del cuello intentando ahogarla". El juez no creyó el relato de la niña y ningún dictamen médico confirmó que sufriera heridas. Tenía 15 años.

rocio carrasco llora rociito gtres

GTRES

Lo más sorprendente de la sentencia es que el juez considera probado que la niña cometió delito continuado durante 3 años, es decir, desde que Rocío Flores tenía 12 años. Una situación delirante: la madre no puede controlar a su hija de 12 años y acaba no teniendo ninguna relación tampoco con el hijo pequeño, David, que sufre una enfermedad genética discapacitante: síndrome de Anselman. Los dos hijos viven con su padre, Antonio David, y no saben nada de la madre desde hace 8 años. Continuará.

¿Te ha parecido interesante este artículo? Para seguir garantizando una información comprometida, valiente y rigurosa, necesitamos tu apoyo. Nuestra independencia también depende de ti.
Suscríbete a ElNacional.cat