Hace días que les recomendamos que pasen por el programa Aquí Catalunya en SER Catalunya, conducido por Marina Fernàndez. Especialmente, por una de las secciones que más valen la pena, aquella en la que tres VIPS comparten estudio y explican alguna situación peculiar, increíble o extraordinaria, alguna experiencia vivida... o inventada. Y es que la sección se llama 'Parece mentira', y la gracia es que de las tres celebrities, dos explican historias de verdad, que sí han pasado, y la otra se inventa una. Y recientemente, quienes se han sometido al juicio de los compañeros de mesa y los oyentes han sido los periodistas Xavier Pérez Esquerdo y Elisenda Roca y el chef Raül Balam.

Xavi Pérez Esquerdo, Elisenda Roco y Raül Balam SER Catalunya

Quedémonos con la historia que ha compartido la presentadora, histórica del Cifras y letras, y actual voz del concurso Saber y ganar del incombustible Jordi Hurtado, y autora de preciosos libros infantiles.

Y lo que le pasó, que casi la palma, "estuve a punto de morir", tuvo lugar justamente en la época en la que presentaba el concurso de TVE. Año 1995 o 1996, "porque yo todavía no tenía criaturas". Elisenda fue hasta Cuba acompañada de sus dos hermanos. Cogieron un barco y decidieron hacer una inmersión, hacer submarinismo. Coger la bombona de oxígeno y adentrarse en la belleza del mar caribeño. Una excursión que hicieron, evidentemente, acompañados de instructores y de otros viajeros que también se apuntaron.

Elisenda Roca IG

Roca recuerda como si fuera ayer que uno de estos era una especie de flipado, un "belga que se pensaba que era Jacques Cousteau". Explica que "habíamos hecho diferentes inmersiones en el Caribe y aquel día nos llevaban a un lugar precioso. Cuando empezaron a bajar, todo eran cortinas de sardinas, anémonas, colores maravillosos...". Bajando, bajando, el Cousteau de Hacendado "se mete por un tubo natural y siguió bajando, mi hermana y yo detrás, y los instructores también". Iban bajando "y aquellos colores, aquel silencio, aquella ingravidez, aquel sentirte libre, todo es bonito... piensas: 'yo quiero ser pez, yo quiero vivir aquí'".

Elisenda Roca, haciendo submarinismo en el Aquàrium, delante de su hijo, cuando era pequeño IG

De repente, sin embargo, vio una mirada de perplejidad en los ojos de su hermana Clara, "le saltaban casi... Me enseña el profundímetro y marcaba el tope, 50 metros". Elisenda dice no sufría claustrofobia, siempre y cuando "sepa que puedo salir de los sitios, de los ascensores o los vagones de metro. Y cuando cojo un avión, siempre llevo un Tranquimazin en el bolso de mano". Pero, claro, verse a tanta profundidad le hizo coger pánico: "me doy cuenta de que estamos a más de 50 metros, hago gesto de que no estoy bien, viene rápidamente un instructor y me arrima hacia la pared y me intenta distraer de la muerte segura, porque yo lo que quería era ir hacia arriba, y eso sería descompresión, me reventarían los pulmones y moriría. Me cogió un ataque de claustrofobia... de repente quería quitarme la máscara y respirar, y bajo el agua es bastante complicado".

En el cerebro de Elisenda había un debate interno, "teníamos que ir haciendo paradas y yo pensaba que no podría aguantarlo. Era precioso lo que tenía, pero yo solo quería salir de allí. Tenía oxígeno para llegar arriba, pero era media hora, obligatoriamente. Finalmente, entre dos me fueron cogiendo, controlando, pasó un tiburón, me empecé a distraer y a intentar tranquilizarme", agradecida para siempre a sus dos hermanos, que la iban ayudando, y maldiciendo para siempre más al flipado belga que fue bajando y bajando hasta llegar tan lejos.

Una Elisenda que pocos años después de aquello decidió colgar las botas, o en su caso, la bombona de oxígeno, ya que no bucea desde el año 2000.