Joan Lluís Bozzo tiene 73 años y desde que ha dejado Dagoll Dagom parece que se haya jubilado, pero no es así. Con su asociación llamada Enraona Teatre prepara Les veles s’inflaran, un homenaje a los musicales de su compañía teatral que se estrena el 15 de noviembre y con la actriz Mariona Bosch, su mujer, hacen teatro enfocado a la salud mental, como una terapia para mujeres maltratadas, personas sin hogar, o con trastornos del espectro autista. Es uno de los grandes del teatro catalán, y también de la TV en catalán con éxitos que todavía se recuerdan, insuperados: Oh Europa, Oh Espanya, La memòria dels cargols y en los últimos años Psico-exprés o La sagrada família. Más larga es su lista de musicales imprescindibles creados siempre en catalán: Mar i cel en la cima pero sin olvidar El Mikado, Flor de Nit, Antaviana, T'odio amor meu, Cop de Rock, Scaramouche o La Família Irreal por citar algunos muy populares. Todos bajo la batuta, el cerebro y la dirección de Bozzo. Un maestro del teatro.

Bozzo hace como todos los grandes de verdad: mojarse políticamente. Como hace Joel Joan, solo los que llenan plateas se permiten decir lo que piensan de política sin miedo a perder seguidores. Llegó a formar parte de las listas de Junts pel Sí para proclamar la independencia. Pero, ¿desde cuándo es independentista? Lo ha revelado en una entrevista con Albert Om en el diario Ara. Joan Lluís Bozzo: "Me hice independentista en 2010, cuando el Tribunal Constitucional se cargó el Estatut de malas maneras. Hasta entonces había ido haciendo, como tantos de nosotros, lo que se llama la puta y la Ramoneta: sí, pero no, pero quizás sí, esto parece mejor... A partir de 2010 dije: Catalunya no tiene ningún futuro dentro de España. Sigo pensando exactamente lo mismo. Si queremos renunciar al futuro, renunciemos, pero si queremos ser dueños del futuro se tiene que romper con España". Hay, sin embargo, otro momento podríamos llamarlo fundacional del Bozzo indepe. Un incidente muy desagradable en Valladolid.

Bozzo ha traducido alguno de sus musicales al castellano para hacer gira en España, como El Mikado que llevó a Castilla y un buen día la platea les empezó a abuchear. Allí ya vio que dentro de España no había nada que hacer "Yo recuerdo que se me pusieron las orejas tiesas en 2006. Estábamos actuando en Valladolid, hacíamos la reposición del Mikado. En un momento determinado, el protagonista ideaba castigos terribles para sus condenados y uno de los castigos era escuchar 24 horas al día la Cope. En Valladolid hubo gritos, protestas, algunas personas que se levantaron, y al día siguiente la directora del teatro me telefoneó diciendo que o quitábamos la mención a la Cope o acabábamos allí mismo la temporada. Y lo quitamos. La puta y la Ramoneta, que te decía. A partir de 2010 ya no nos habrían cogido para ir a hacer una semana o quince días a Valladolid". La catalanofobia siempre ha existido pero desde 2010 es un monstruo desbocado.

En la conversación hay otro momento de sinceridad íntima, cuando Joan Lluís Bozzo revela que hace 100 días ha dejado de tomar alcohol porque tenía un consumo diario: "Te lo vas planteando y un día das el paso. Con el tabaco hice muchas piruetas, muchos engaños. Durante un tiempo la estrategia era que no podía comprar tabaco pero sí que podía robar. Con el alcohol, un día noté que tenía que conducir bastantes kilómetros, tenía mucho sueño, no iba bien y dije: ya está. Pedí a la inteligencia artificial qué me podía pasar si dejaba el alcohol con el consumo diario que había tenido durante 52 años. Explotó y me contestó que era muy posible que tuviera delirium tremens. Lo esperaba, incluso, con un poco de ilusión. No lo he tenido. Pero me gusta mucho cocinar y tenía asociado este acto con ir dando sorbitos de vino". Ahora toma una mezcla de tónica y Bitter Kas con una rodaja de limón. Y sin hielo para no aguarlo.