En TV3 el programa con más personalidad, polémica y crítica de los últimos años ha sido el desaparecido FAQS, un invento de El Terrat de Buenafuente para la otoño caliente de 2017, la del referéndum, los abusos policiales, el 155, la prisión de medio Gobierno y el exilio. Aquel programa los sábados por la noche dedicado casi monográficamente al procés adquirió la condición de icono indepe. Y cargó con siempre con esta etiqueta, un sambenito: ser un programa a favor del procés. Críticos televisivos poco indepes como Ferran Monegal o Víctor Amela eran sus bestias negras y lo trituraban cada semana. Los políticos de la oposición al Parlament criticaban los contenidos y en twitter las críticas eran tan ácidas que acabaron siendo un problema de salud mental para su última presentadora, Cris Puig. Se marchó vestida de blanco, como una bandera de rendición. Habéis ganado la guerra, cierra FAQS y yo dejo la televisión.
Presentar Preguntas frecuentes supuso una silla tan caliente que solo el primer presentador, el que salió voluntariamente después de 4 meses Ricard Ustrell, sigue ahora haciendo tele y radio en los grandes medios. Las otras presentadoras trabajan fuera del periodismo en el mundo de los Departamentos de Comunicación de las grandes empresas, públicas o privadas. Laura Rosel en el de la Universitat de Barcelona y Cristina Puig en el Hospital de Santa Creu i Sant Pau. Lo ha explicado en el pódcast de Sergi Mas llamado Mas Barcelona. Aparece una Cristina Puig con la serenidad de sus 53 años y de haberse reinventado lejos de su sólida carrera en TV3 y TVE. Pelo oscuro, ropa sobria y todavía con aquella melancolía del trato que recibió en un programa de TV que ni siquiera dirigía ella. Fue la única de los tres presentadores a quien El Terrat no ofreció la dirección del programa. No le ahorró las críticas
Cris Puig: "He transitado por el mundo de la comunicación con la incertidumbre permanente de no tener trabajo. El FAQS fue intenso y apasionante, disfruté mucho pero sufrí. Me pasó factura emocional, me convertí en el burro de los golpes de la polarización política del procés. Muy contenta de estar ahí durante la pandemia como servicio público. Ahora estoy dedicada a la comunicación corporativa. Una hipocondríaca como yo trabajando en un hospital. Me fascina. Vuelvo a la comunicación corporativa como lo hice antes durante 2 años en la editorial RBA". Puig ha tenido la capacidad de entrar y salir del periodismo y de llevar la comunicación de dos grandes instituciones catalanas, la editorial RBA y ahora Sant Pau, que gobierna una Fundación con la Generalitat, el Ayuntamiento y la Iglesia. Cris Puig es Responsable de Contenidos Estratégicos en Comunicación del Hospital.
Hace 3 años que Cristina Puig vive entre médicos y enfermeras para comunicar mejor qué se hace en aquel centro de primer nivel. Y para pasar el gusanillo del periodismo hace de tertuliana en El món a RAC 1 o conduce entrevistas que se publican en pequeños medios como The New Barcelona Post o en las redes del Col·legi de Periodistes. Tiene una hija de once años que se llama Martina pero se reserva el nombre y la identidad de su pareja. Puig es una superviviente del periodismo, ha abierto y cerrado muchísimas puertas profesionales, transitando entre teles, radios y empresas. No está escrito que no tenga que vivir una nueva vida televisiva. Es como los gatos, tiene siete vidas.
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