Alba Carrillo es alguien que tiene una virtud: siempre dice lo que le sale del moño. Y no solo eso: por muchas críticas que reciba, por muchos insultos, ella siempre defiende aquello en lo que cree y siempre alza la voz, a menudo, contra los ultras que hay en las redes y en la sociedad española, o contra todos aquellos que le tocan las narices. Ha dejado en evidencia a gente como su ex, Feliciano López, al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, o el portero del Real Madrid, Thibaut Courtois. Carrillo hace tiempo que no se muerde la lengua en los programas en los que ella colabora, sean de radio, de tele o en diferentes podcasts. Y a menudo, por decir lo que piensa en voz alta, por decir las cosas bien dichas, recibe el odio de muchos hiperventilados de las redes y espectadores. Pero a ella, afortunadamente, le importa un bledo lo que digan algunos impresentables.

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Ahora ha vuelto a alborotar al personal. ¿Dónde? En el programa que presenta en Ten TV, El Sótano Club. Un cajón de sastre donde hablan de todo, de famoseo, de celebrities, la mayoría de las veces, pero también, ¿por qué no?, sobre enseñanza y educación. "La estructura académica en este país es un desastre absoluto":

Una Alba Carrillo que también ha querido hacer una reivindicación en voz alta: "Creo que en los colegios tendría que ser obligatorio que aprendiéramos...", "las culturas de todas las comunidades", se oye de fondo que dice un colaborador. Y ella: "No solo eso: que aprendiéramos un poquito de catalán, un poquito de euskera y un poquito de gallego, aparte del castellano. Lo siento, pero son las lenguas de todos, que a lo mejor así nos uniríamos en vez de dividirnos"

Ya se pueden imaginar cómo se han puesto algunos imaginando la posibilidad de que en una escuela de Toledo, de Málaga o de Badajoz, se enseñara catalán o euskera a los alumnos. Como siempre, la tolerancia, dicho, evidentemente, en modo irónico, ha hecho acto de presencia en redes. Insultos y catalanofobia, y los habituales comentarios de enviarla a freír espárragos, por haber osado hacer una propuesta diciendo que todos los niños del país deberían aprender otras lenguas además del castellano. Como siempre, los habituales intransigentes que se creen que el castellano debería ser la única lengua que se debería hablar, han empezado a salir de la cueva:

Este es el nivel. No entienden nada ni lo entenderán nunca. Ni aunque se lo digan en su lengua castellana.