Alba Carrillo es maravillosa. Crack total, tiene una virtud que no mucha gente tiene: le importa un bledo el qué dirán y se cachondea de ella misma. Normalmente, la sociedad está llena de personas intensitas, que se tienen muy buen concepto de sí mismas, que se toman demasiado en serio. Ella, en cambio, es una disfrutona de la vida, una mujer que dice y hace lo que le sale del moño, que se va a la cama con quien le apetece y después no tiene inconveniente en comentar la jugada. Y si le tocan el amor propio, como algunas parejas (como Feliciano López), desembucha y se queda tan ancha. Carrillo es un animal televisivo, una invitada que los programas saben que contar con ella es garantía de que reirán a carcajadas, de que no se quedarán indiferentes y de que la liará parda.

Alba nunca se corta, y menos, cuando en los lugares a los que la invitan hablan sobre sexo y amor. Hace poco, en un pódcast, habló de cómo a veces se le han acercado los hombres para tener un affaire con ella, y ella, sin pelos en la lengua, ha dicho que "Hombre que sí lo noto, pues, gente de Vox me ha dicho que era comunista, con tal de echar un polvo, te quiero decir, se han acabado quitando la pulsera... Sí, te lo juro por mi vida. Es verdad que hay gente que, solamente quiere, tu físico, o que de repente quedas con un tío y cuando ya habéis tenido sexo, pues bueno, te ha aguantado toda la chapa de tus pensamientos, emociones y todo, pero lo que quería era lo otro y esto ocurre". O en el programa El despertador de RNE, donde tiene conversaciones excepcionales con otro a quien le va la marcha, el Torito.

Hace poco hablaron del nuevo entrenador del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, de la época en la que eran vecinos: "Porque yo, antes, cuando vivía en La Finca con Fonsi (Nieto) me venía a pedir con sus hijos chuches en Halloween". "¿Y qué tal es?", querían saber. "Gracioso. Decía truco o trato y todas esas cositas". "¿Y de qué venía disfrazado?". Atención a la respuesta: "De él mismo. Se ponía una goma aquí detrás..." y empezaba a partirse de risa. Un Arbeloa con quien no se fue a la cama ni nada por el estilo, a pesar de que ha tocado muchos palos en el mundo del deporte... "¿Qué tal tú de fútbol? ¿Controlas fútbol, Alba?", le preguntaban. Y ella, socarrona: "Yo, todos los deportes, cariño. Han pasado todos por mi cama. Los deportistas fuera del terreno de juego son fatales, la verdad. Son bastante vagos"... No sabemos si era un gandul o no, fuera de los terrenos de juego, el actual portero del Real Madrid, Thibaut Courtois.

El portero belga ha sido uno de los nombres que ahora le ha puesto encima de la mesa Torito a Alba. "A ti te gustan los altos, ¿no? Tú te trincaste a uno muy alto del Madrid", le deja caer el finalista de Masterchef Celebrity. Y ella, con una sonrisa pícara, "cállate, cállate, yo no te saco a estas horas de la noche todos tus fallos...". Torito insiste: "¿Cuánto medía ese hombre? Sin decir el nombre". Y ella, irónica, "¿De qué? ¿De alto? Pues yo qué sé... Dos y pico. ¡Si se daba con mi techo! No ves que ahora hacen los techos muy bajos de las casas de obra nueva, son muy bajos. El barrio de Salamanca tiene los techos más altos". En el programa se preguntan cómo es posible que un jugador tan alto sea futbolista... "Porque era el que sacaba los cubos del Madrid, era el portero". "¿Y no podemos decir nombres, no?", y ella no se corta: "Courtois, para los amigos". Torito insiste en que "tú vives en una casa en que la parte de arriba es como muy abuhardillada"... Y Carrillo: "Sí, pero él no subía a la parte de arriba"... "¿Te lo trincabas en el garaje?". Y Alba remata la faena: "Oye, por favor, venga. Eso tiene otro precio", dice entre risas.
Alba Carrillo, crack.