Año 1999. Él tenía solo 13 años cuando asomó la cabeza en un programa, uno de los más famosos y exitosos de aquella época en la televisión, Crónicas marcianas. La fauna que rodeaba a Xavier Sardà en aquel late night de Telecinco era muy variada y diferente. Podías encontrar de todo, gente de todo tipo. Humoristas como Carlos Latre, Paz Padilla, Manel Fuentes o Mariano Mariano. Tertulianos como Boris Izaguirre, Coto Matamoros, Alessandro Lecquio, Enrique del Pozo, Carlos Ferrando o Ramoncín. Personajes inclasificables como Leonardo Dantés, Paco Porras, Tamara, El Pozí, Toni Genil o Dinio García. O concursantes de realities como Jorge Berrocal, María José Galera, Carlos Navarro "el Yoyas", Kiko Hernández o Sonia Arenas.
De vez en cuando, también asomaban por allí otros personajes, invitados que repetían y que en un momento u otro, consiguieron mucha fama y repercusión, porque durante sus apariciones no dejaban a nadie indiferente. Es el caso de un joven madrileño de 13 años, que aún no era ni adolescente, y que era una enciclopedia y un pozo de sabiduría (y también, por qué no decirlo, un poco repelente). Vaya, que tenía más conocimientos y cultura que el resto de colaboradores, todos sumados. Un chaval que compartía con Sardà y el público sus conocimientos sobre temas históricos, científicos y filosóficos con, repetimos, solo 13 años. Este chico:
Se llamaba, se llama, Carlos Blanco. Un joven con un cociente intelectual de 160, que comenzó sus estudios universitarios a los 15 años, y obtuvo un doctorado en Filosofía y otro en Teología, además de contar con una licenciatura en Química. Miembro de la World Academy of Art and Science desde 2015 y de la Academia Europea de Ciencias y Artes, es autor de más de cuarenta libros, que se dice pronto. Desde 2014 se desarrolla como profesor titular acreditado de Filosofía de la Religión, Historia de las grandes religiones y Teoría del Conocimiento, y da conferencias en Oxford... Y aquel niño que tenía solo 13 años y dejaba boquiabierto a Sardà con sus conocimientos... ya tiene 40 años. Acaba de reaparecer y visitar Las mañanas de RNE, con Juan Ramón Lucas, y ha sorprendido a los espectadores de aquel programa. "¡No te ha cambiado mucho la voz, ¿eh?!", le dice el presentador. Y ciertamente, impacta oírlo y tener aquella voz fina que tenía entonces.
La voz de Carlos Blanco no ha cambiado. Ni la manera de expresarse. Lo que sí ha cambiado, y mucho, es la tele que se hacía antes y la que se hace ahora. Y también ha cambiado el éxito que tenía entonces una cadena como Telecinco, con programas como Crónicas Marcianas, con unos datos de audiencia descomunales, y los que hace ahora, especialmente en Catalunya, donde está hundida.
