El bueno de Carles Francino, como nos ha pasado a muchos, sabe que dentro de un coche pueden pasar muchas cosas. A veces, el hermetismo de las cuatro paredes de los vehículos, cuando estamos conduciendo, saca lo peor de todos nosotros, especialmente cuando vemos qué hacen otros conductores que se piensan que están haciendo rallies en medio de la ciudad. A veces somos nosotros mismos los que tenemos un mal día. Otras veces, la crispación nos viene dada, como decíamos, por conductores temerarios. El locutor catalán las ha vivido de todos los colores dentro de un coche. Incluso, ha sufrido comportamientos catalanófobos, cuando una vez se las tuvo con un taxista de Madrid, enfadado porque Carles y un acompañante hablaban en catalán: "Salgo del taxi y doy un portazo, un portazo de la hostia: puuuum. El taxista me dice '¿En tu tierra sois siempre así?'. Y yo le digo 'Sí, yo siempre cierro así, ¿algún problema?'. Y el taxista me dice 'He dejao de hablar porque hablabais en catalán'. Y yo le digo: 'Vete a la mierda'".

Ahora, Carles ha confesado otra situación desagradable vivida en las calles de Madrid, dentro de un coche. Esta vez, sin embargo, el conductor no era ningún taxista, sino que era él, conduciendo su vehículo. Y quien tuvo un comportamiento reprobable no fue otro que él mismo. Un comportamiento del cual se arrepiente, y que le ha servido para mirarse al espejo y decirse a sí mismo que no puede volverle a pasar, que no le gusta lo que hizo. Fue recientemente, y lo ha revelado en el espacio El racó de pensar de Aquí Catalunya, el excelente programa conducido por Marina Fernàndez en SER Catalunya.

Explica el de Reus que se encontraba en Madrid y que tuvo una reacción "de la cual me avergüenzo, y además, no es propia de mí". El director de La Ventana estaba parado dentro de su coche delante de un semáforo, cuando de repente vino "un chico que debía ser de origen subsahariano, porque era negro como el carbón, que vendía pañuelos". Francino admite que "yo, a veces, compro, a veces no, porque no puedes estar tampoco comprando cada día pañuelos en los semáforos, por desgracia, es así". Lo que lamenta el periodista, sin embargo, no es el hecho de no haberle comprado pañuelos al chico, sino que además, cuando el chico se le puso al lado, "tuve una reacción de subir la ventanilla y yo no le miraba. Esperé 20, 30 segundos a que se pusiera el semáforo en verde para arrancar porque me estaba molestando su presencia y me hacía daño".

Instantes después, cuando arrancó, "pensé: 'Eres un gilipollas. Te has comportado como aquello que siempre criticas. Te has dejado llevar por la comodidad del automatismo, de decir 'esta imagen me hiere, no me gusta y por lo tanto, la borro', que es lo que hacemos cuando vamos por la calle y vemos gente durmiendo en un cajero, que apartamos la vista". Contradicciones que como él dice, "llevamos dentro y te hacen pensar. Si sirven para que reflexiones y puedas mejorar como persona... Yo intento hacerlo. No siempre lo consigo, pero al menos, lo intento".
🔴 Carles Francino: ¿de qué se avergonzó en el centro de Madrid?
— SER CATALUNYA (@SERCatalunya) August 31, 2026
🎙️ El director de 'La Ventana' ha dado a conocer una historia que vivió y de la que no está orgulloso
🔗 Recupera 'EL RACÓ DE PENSAR', con la cocinera Maria Nicolau (@MAlbercocs), aquí: https://t.co/Nr0LDPkqpj pic.twitter.com/UOLmVFHcGQ
Ojalá todos hiciéramos como Carles. No lo que hizo en el coche, con el chico que vendía pañuelos, sino la reflexión posterior, el arrepentimiento y la voluntad de no repetir gestos como el que le salió de dentro. Mejor iríamos como sociedad.