Jose Mari Bakero. Mito para el barcelonismo. Uno de los capitanes más recordados y queridos por los aficionados azulgrana. Miembro destacado del Dream Team dirigido por Johan Cruyff, formó parte de aquel equipo maravilloso, con Koeman, Laudrup, Stoichkov, Romario, Guardiola y compañía. Desde que llegó al Barça procedente de la Real Sociedad, defendió la camiseta del Barça con entrega, esfuerzo y pasión, uno de los futbolistas que más se vaciaban cuando pisaban el césped. El de Goizueta se convirtió en uno de los líderes del vestuario, llevó orgulloso el brazalete y se integró en nuestra casa con orgullo y pasión. Un tipo que se enamoró de Catalunya, que ha querido aprender y expresarse en catalán, que lo ganó todo con el club (evidentemente, con la primera Copa de Europa como título destacado), y que ahora, a sus 63 años, ha regalado una conversación hilarante con los miembros de La Sotana.
Un Bakero que ha compartido por qué quiso aprender catalán, "fue una consecuencia de cosas, sobre todo, el primer año es difícil". Han hablado de fútbol, con algunas conversaciones extraordinarias de un genio como Johan Cruyff, o con los compañeros de vestuario que tenía.
Pero no solo han hablado del balón y de asuntos deportivos. También ha habido momentos para hablar de cuestiones extradeportivas. Cuestiones como salir de fiesta. Y en este sentido, él compartió vestuario... y habitación, con el maestro absoluto en esto de dormir poco e ir a bailar y a lo que fuera, por las noches: Romário. Un Bakero que ha negado que el brasileño durmiera poco en su estancia en el Barça... Simplemente, es que dormía diferente, en jornada partida. "Romário dormía conmigo en la habitación...", dice, provocando el delirio en el estudio... "¡Y no erais los únicos que dormíais allí!", apunta bien Magí. "Pero Romário no bebe ni bebía alcohol."
Un Bakero desatado, y prestándose a la dinámica de La Sotana, donde la coña ha estado en todo momento encima de la mesa, hablando, por ejemplo, de la preparación física que tenían los futbolistas en la década en la que él jugó, los años 80 y 90... Una preparación física diferente, confesando, por ejemplo, qué pasaba cuando iban a jugar a Asturias y comían fabada antes de un partido. Un Bakero muy explícito.
Bakero, crack. Genio absoluto, sobre el césped, cuando vestía la camiseta del Barça, y ahora, delante de un micrófono, hace años retirado, pero siempre en el corazón de los culés.
