Eufòria nos ha dado a conocer el talento de muchísimos jóvenes, pero, sin duda, una de las grandes favoritas que siempre deja sin palabras cuando sube al escenario es Alèxia Pascual, tercera finalista de la segunda edición del formato de 3Cat, artista, actriz de musicales que hasta hace poco protagonizaba la Blanca en Mar i Cel, el musical más famoso de toda Cataluña. Alèxia Pascual tiene una voz, un talento y unas ganas de trabajar que siempre la han hecho perfecta. Su paso por Eufòria solo hizo que catapultarla aún más al éxito y acabar de impulsar su carrera profesional. Después del musical catalán del Teatre Victòria, que todavía hoy, cuando lo recuerdo, le emociona muchísimo. Este era el precioso momento que regalaba a las chicas de Can Putades durante su entrevista desde Madrid:

Las diferentes oportunidades laborales han hecho trasladar a Alèxia Pascual a Madrid, la capital española, donde actualmente está interpretando a Cosette del musical Los miserables en el Teatro Apolo de Madrid. Un nuevo reto profesional que no solo le daba le abría las puertas a interpretar y descubrir una nueva historia y un nuevo personaje, sino que le hacía cambiar de vida y de residencia, moviéndose hasta Madrid, lejos de casa. La vida de la artista es sacrificada, pero, tal como explicaba en el pódcast Can Putades, la ciudad madrileña la ha acogido muy bien, y, sorprendentemente, ha tenido la suerte de poder continuar hablando en catalán con muchos de sus compañeros que, como ella, también se marcharon por motivos laborales. Aun así, estar lejos de tu gente no es fácil, hay días que todo se hace más cuesta arriba, sobre todo cuando no puedes estar al lado de la gente que más quieres en los días más especiales, y ayer, 1 de febrero, era una fecha que Alèxia tenía anotada en su calendario: era el aniversario de su hermano y su sobrina, un domingo de teatro en el que, efectivamente, ella tenía que actuar.

Alèxia Pascual tenía que subir al escenario para hacer lo que más le gusta: actuar y hacer levantar al público de la silla. Mientras tanto, sin embargo, desde casa celebraban un día especial. Alèxia no pudo celebrarlo con ellos al lado, a pesar de ello, recibió un detalle muy especial por parte de su familia y así, sentir un poco más, el calor de casa: un ramo de flores precioso justo al acabar la obra. Alèxia Pascual, muy emocionada, se hacía una foto y publicaba la siguiente reflexión que tocaba la fibra: "Este finde mientras en casa se celebraba el aniversario de mi hermano y el de mi sobrina, y yo estaba un poco triste por no estar allí, he tenido muchas visitas, y no mentiré que me hace muy feliz sentir que hay gente que viene expresamente, y que me hace sentir abrazada y querida. La soledad es más ligera" escribía con una canción de fondo a piano titulada, en inglés, gracias.

La vida del artista es dura y sacrificada y Alèxia Pascual es un gran ejemplo que narra esta realidad. Su talento la ha hecho ir a vivir a Madrid, pero no se olvida nunca de sus raíces catalanas, que la han hecho llegar a grandes escenarios. Fantástica.