Albert Einstein fue uno de los científico más importantes e influyentes del siglo XX. Sus aportaciones han ayudado al mundo científico, pero también ha sido un referente intelectual en muchos otros temas. Se le consideró un genio y revolucionó la comprensión del tiempo, el espacio y el universo.
Una de sus frases más curiosas fue “si quieres que tus niños sean inteligentes, léeles cuentos de hadas”. Einstein decía que la imaginación y las historias eran fundamentales para desarrollar la inteligencia, especialmente en la etapa infantil.
Los cuentos es el primer contacto que tienen los niños con la lectura. Las historias te llevan a un mundo imaginario que abre tu mente. Leer estimula la creatividad, el pensamiento abstracto, el lenguaje y la capacidad de imaginar posibilidades.
Inteligencia no es memorizar, es pensar
Una persona inteligente no es aquella que memoriza datos. De hecho, es uno de los fallos del sistema educativo español. Desde bien pequeños a los niños se les enseña a superar exámenes mediante la memorización y no a la comprensión. Se aprenden un tema que una vez realizada la prueba y aprobada, se olvidan completamente, por ello cuando crecemos no nos acordamos de absolutamente nada.
Para Einstein, la inteligencia es abrir el pensamiento de cada uno, ver conexiones invisibles, imaginar realidades que aún no existen y formularse preguntas. Él mismo decía que “la imaginación es más importante que el conocimiento”.
El científico hacía referencia precisamente a los cuentos de hadas porque no siguen ninguna lógica del mundo real, rompen con las reglas conocidas y obligan al cerebro a aceptar a algo imposible en la vida real.
Por ejemplo, en la película de Blancanieves aparece un espejo que habla. El niño sabe que ese espejo es irreal, jamás se va a encontrar con un espejo que le responda, pero con ello se consigue el niño imagine objetos con funciones especiales y se cuestione otras posibilidades que a lo mejor no estaban a su alcance. Se hará preguntas a través de su imaginación.
Para solucionar los problemas matemáticos, tampoco se centraba solo en los datos y en las fórmulas, sino que primero imaginaba y después jugaba con todos los escenarios posibles, para finalmente comprobarlos con las matemáticas.
Es importante que esto suceda en la infancia porque es el momento en que el humano no teme a lo absurdo, no se autocensura y no dice “esto no puede ser”.
