Ada Colau tiene muchos detractores porque siempre parece que todo le ha pasado primero a ella. Pero su caso sirve de ejemplo de que personas conocidas, autoridades importantes del país, sufren situaciones de discriminación que parecen solo propias de personas anónimas, sin padrinos ni influencia. Colau es mujer, bisexual, feminista, de izquierdas y beligerante. Esto la hace diana de muchos pero también un ejemplo para otros. Su última confesión personal, que tuvo que dejar el piso de alquiler en el Camp d'En Grassot en Gràcia porque como mujer separada con dos niños no lo podía pagar, implicaba dos críticas. Contra el mercado inmobiliario de Barcelona, que sube precios dando por hecho que hacen falta dos sueldos para pagar un alquiler, sean matrimonios, parejas o compañeros de piso. Y una denuncia contra el sesgo de género inmobiliario: según Colau las mujeres con hijos sufren más para alquilar un piso que los hombres separados con hijos. Colau no profundizó en ello pero lo ha hecho una actriz muy conocida, Estel Solé.
Estel Solé es una mujer joven, 39 años, divorciada y con dos criaturas pequeñas que también tiene problemas para llegar sola a final de mes. Sufrió un divorcio traumático de su marido David Plana, veinte años mayor que ella y creador de la serie de TV3 que la lanzó a la fama, La Riera. Estel Solé ya explicó lo difícil que era encontrar un nuevo piso para vivir con los niños: "Vengo de un divorcio que durante un año me ha tenido en la sombra, en la oscuridad. Ha sido una guerra, ahora siento que estoy un poco en la posguerra. He sufrido mucho para encontrar casa para mí y mis hijos". No solo pasa en Barcelona, la actriz vivió en Molins de Rei y la echaron del piso con los niños simplemente comunicándole que no le renovaban el contrato. Ya divorciada, se ha sentido identificada con lo que explica Ada Colau en un hilo en Twitter:
A tomb del que explica Ada Colau, estiro el fil perquè fa mesos que hi rumio. Més enllà que s’entengui o no la seva situació, de rere fons hi ha una veritat com un temple:
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Els preus elevadíssims de l’habitatge, la manca d’oferta, deixen un greuge de gènere de què en parlem poc: Per a moltes dones, divorciar-se, ha esdevingut un privilegi.
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Ara mateix és el capitalisme, el mercat que determina si pots o no divorciar-te i entomar viure sola (amb la teva canalla) 👇🏻
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Podeu assenyalar que la situació és complicada també per a l’home que es divorcia i ha de cercar habitatge, però no oblidem que els sous de les dones continuen condemnats a la baixa per la bretxa de gènere 👇🏻
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Sumem-hi el fet (real) que molta gent no vol llogar a mares soles amb criatures precisament perquè saben que cobrem menys i som més vulnerables 👇🏻
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
He vist molts anuncis de lloguer que especificaven que no volien mares soles amb criatures i sé de dones de més de 40a amb sous prou “dignes”, divorciades que han hagut de viure el paternalisme d’un mercat que reclamava que les avalés un familiar (revictimització) 👇🏻
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Cal recordar, també, que la capacitat d’estalviar d’una dona durant el matrimoni sol ser menor atès el llarg temps no remunerat que dediquem a la criança, l’enretirada del mercat laboral i unes baixes de maternitat retribuïdes sovint miserablement (en les autònomes especialment).
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Dit tot això, imaginem una dona que pateix violència de gènere, si no és una privilegiada (si no té familiars, amics o xarxa que la sostingui) queda expenses del mercat, d’un capitalisme que la condemna a conviure a la mateixa llar que el seu maltractador.
— Estel Solé (@EstelSole) September 29, 2026
Estel Solé dibuja un panorama silenciado en los medios: anuncios de alquiler que vetan a mujeres solas con hijos porque ven más riesgo de impago. Es machismo y la cruda realidad: las mujeres cobran habitualmente menos que los hombres y por la crianza pueden haber optado por una baja más larga que el padre, aunque esto solo es si el padre se desentiende porque ahora ambos progenitores tienen el mismo tiempo de baja remunerada. El problema también radica en una mala elección del padre de tus hijos. Pero el mercado y la masculinidad frágil condenan a muchas mujeres. Un drama silenciado que Estel Solé denuncia.
