A finales de la década de los 60, el director de cine Franco Zeffirelli confió en un joven británico para participar en dos de sus producciones cinematográficas más exitosas, 'La fierecilla domada' (1967) junto a la reconocida actriz Elizabeth Taylor y el actor Richard Burton, y la adaptación al cine de la obra de Shakespeare, 'Romeo y Julieta' (1968) al lado de Olivia Hussey.
Se trata de Michael York, un galán famoso en los años setenta por su envidiable melena rubia y su pícara sonrisa que lo convirtió en uno de los actores más famosos durante la década de la música disco y el movimiento hippie. Además de su imponente físico, el actor era poseedor de un gran talento para el histrionismo y la interpretación. Sin embargo, de aquel atractivo actor queda ya muy poco debido a una terrible enfermedad que está sufriendo desde hace más de una década y que le ha causado una irreversible deformidad en su cara.
Michael York en la actualidad
En 2009, lo diagnosticaron con amiloidosis, una extraña enfermedad que afecta a una de 100.000 personas a nivel mundial. Esta afección se caracteriza por la acumulación de la proteína amiloide en el corazón, el hígado y los riñones principalmente, pero puede afectar diversos órganos. El actor no tenía ningún síntoma aparente hasta que le comenzaron a aparecer unas manchas negras alrededor del contorno de los ojos; la apariencia de estas manchas eran muy distintas a las típicas ojeras, por lo que el actor comenzó a preocuparse y buscó atención médica.
Después de visitar diversos especialistas en Estados Unidos y Reino Unido, el actor se sentía realmente frustrado debido a que ninguno pudo diagnosticarlo correctamente. Después de un diagnóstico errado de cáncer de médula, la Clínica Mayo en Rochester, Estados Unidos, confirmó que sufría de amiloidosis. Esta enfermedad puede provocar insuficiencia cardiaca y renal, fatiga crónica, alteraciones intestinales e incluso, en los casos más graves, puede causar la muerte.
Michael York de joven
En 2012, el actor de “Los tres mosqueteros” se sometió a un trasplante de células madre con la intención de disminuir la fatiga crónica que padecía, mientras lograba mejorar el estado de sus demás órganos. Sin embargo, la deformidad facial del actor es evidente e irreversible, por lo que en la mayoría de sus apariciones públicas el actor esconde parte de su cara con unas gafas de sol. A pesar de esta terrible enfermedad, el afamado actor sigue desempeñándose en su carrera actoral, pero prefiere interpretar personajes que siempre usen gafas de sol oscuras.
Dos años más tarde, el actor Michael York junto al escritor y filántropo Paul McComas crearon la plataforma RENEWAL (Research, Exploring New Amyloidosis Learning) para convertirse en portavoz de esta enfermedad y darla a conocer a nivel mundial a través de conferencias. El actor habla desde su propia experiencia y todo lo que ha cambiado en su vida desde su diagnóstico. “Sé que esto puede ser mortal, pero nunca me di por vencido”, indicó el británico, mientras afirma que “quiero hacer todo lo que pueda para hacer lo mejor”.
