Pedro Casablanc es uno de los grandes del cine español. El intérprete ha recibido numerosos y merecidísimos premios a lo largo de su carrera delante de cámaras, como el de la Unión de Actores, el Ondas, el Sant Jordi, el Forqué, el Talía o el Iris. Un actor que siempre que aparece en pantalla aporta veracidad, naturalidad y una presencia descomunal, con una mirada intensa y un hipnotismo que le sale por todas partes. Su lista de films y series donde ha regalado su talento es de las que impresiona: Saben aquell, Dolor y gloria, Superlópez, El guardián invisible, Truman, Los años bárbaros, Días contados, Anatomía de un instante, Furia, Querer, Toy boy, Vida perfecta, Cuéntame cómo pasó, El ministerio del tiempo, Isabel, Hospital central, El comisario y tantas y tantas otras.
Un intérprete que, además de su talento, es de los que vale mucho la pena escuchar cuando habla, cuando se moja, cuando no se calla cuando tiene que llamar a las cosas por su nombre. Y ahora, ha hablado de un nombre, de un actor famosísimo, estrella del cine, ganador de un Oscar y de quien no ha dicho precisamente cosas bonitas, sino más bien lo contrario. ¿A quién le ha hecho un traje a medida? A Adrien Brody. Del actor, a quien hemos visto en El pianista, The brutalist, Midnight in Paris, Peaky blinders, La delgada línea roja, El gran hotel Budapest, King Kong y muchas otras, ha hablado Casablanc en una conversación en el pódcast 'Cañas y barra', y a pesar de admitir que "admiraba mucho a Brody", especialmente después de ver su descomunal interpretación en El pianista, luego le cayó a los pies cuando trabajó con él.
Casablanc y Brody coincidieron en el año 2008 en la película Manolete, sobre el famoso torero español, y donde también aparecía Penélope Cruz.

Explica Casablanc que "En cuanto trabajé con él se me cayeron todos... Se me cayó la admiración, se me fue al garete". Ya lo dicen, que a veces es mejor no conocer a nuestros ídolos para no llevarnos una decepción. Incluso explica qué pasó en una escena: "Teníamos un plano muy corto que estábamos los dos, y me empujaba para que no estuviera dentro del cuadro. Fíjate hasta qué punto se puede ser miserable. Me empujaba literalmente para que yo no estuviera dentro del cuadro".
¿Ha habido más gente que también le haya hecho pensar: 'Mejor no haber trabajado con ellos'? "Sí, sí. Pero como son españoles no los voy a nombrar".