Lluís Gavaldà es un genio. Lo es como músico, como autor de canciones maravillosas y también, por las cosas que dice y piensa. El cantante de Els Pets es un tipo con la cabeza muy bien puesta en su sitio, con sensatez, pero a la vez, también con la dosis perfecta de locura, de imaginación, de inconformismo y de pensar más allá. El de Constantí hace tiempo que vive en el Reino Unido, pero esto no impide que muy a menudo baje hacia nuestra casa, vuelva a Catalunya, para cantar encima de un escenario, para estar con la familia o los amigos o para degustar la buena comida que tenemos en este país.
Recientemente, Lluís ha estado por su provincia y más concretamente, en una localidad maravillosa que vale mucho la pena: Altafulla. Y para ser más exactos, ha estado en un lugar concreto de este bonito municipio. En uno de los restaurantes de cabecera del músico. Un establecimiento donde le ha pasado algo emocionante, bonito, que le ha conmovido. Y es que Lluís hacía tiempo que le daba vueltas a una idea. Como él mismo revela en redes, "Hace años que digo medio en broma que cuando deje de cantar quiero ser decorador musical".
¿Qué es eso que quiere ser el bueno de Lluís cuando cuelgue las botas? "Ya lo sé, es un oficio que todavía no existe, pero me da igual". Un oficio que se ha inventado y que es una idea genial. Lo que decíamos, un tipo a quien la cabeza no le para quieta. ¿En qué consistiría? "Se trataría de encargarme de la banda sonora que sienten los clientes mientras cenan en un restaurante o toman una copa en un bar. Parece una tontería, lo sé, pero siempre me he preguntado cómo puede ser que un establecimiento invierta tanto en la estética de su local y luego te castigue con hits autotuneados, versiones de clásicos en clave de bossa nova descafeinada o, todavía peor, te endilgue los grandes éxitos de Melendi en formato loop". Tiene toda la razón del mundo. Hay locales que cuidan el más mínimo detalle, pero no este. Y si suena lo que dice Lluís, dan ganas de irse. "No sé a vosotros, pero a mí me quitan las ganas de volver. Y mira por dónde, por fin he podido ponerlo en práctica en mi restaurante preferido de Altafulla".
Un restaurante, el 'Lola Bistro', ha tenido la buena idea de confiar en Gavaldà, y le ha dado "carta blanca para seleccionar treinta horas de canciones, elegidas artesanalmente, sin algoritmos tramposos, y ponerlas a un volumen amable que no agobie ni moleste". Maravilloso. No solo se come bien, sino que además, cuando vayáis, oiréis la buena música seleccionada por alguien que sabe mucho. Un plan perfecto, y como él dice, "ya lo sabéis, si vais a cenar, parad la oreja, espero que la música que suena no os corte la digestión". Esperemos que Lluís no se jubile nunca y continúe haciendo canciones y enamorándonos con Els Pets, pero si lo deja, le vaticinamos un gran futuro como decorador musical.
