Escuchar a Lluís Gavaldà debería ser obligatorio en las escuelas. En las escuelas y en todas partes. Porque el de Constantí es uno de los tipos con la cabeza mejor puesta en su sitio que tenemos en Catalunya. Un músico y cantante extraordinario que cada vez que habla, dice cosas que valen mucho la pena, sea sobre música, sea sobre la lengua, sea sobre el país o cualquier cosa que vea a su alrededor. Y además, tiene la sana virtud de no cortarse ni un pelo y llamar a las cosas por su nombre. Y al que no le guste, dos piedras. Autor de algunos de los himnos más bonitos de la música catalana de las últimas décadas, él y sus dos inseparables compañeros de viaje con Els Pets, Joan Reig y Falín Cáceres, han regalado a los fans algunas canciones absolutamente maravillosas, tanto por la música como por las letras.
Hace poco hizo una reflexión interesantísima hablando del momento en el que se escribe una letra, del contexto y de las circunstancias: "En el 'Vine a la festa', hay un momento en la estrofa que dice que beberemos mucho y si es chica llorará y si es chico hará el tonto. Un arquetipo, ¿no? Un arquetipo sexista absoluto", o del Bon dia, que "habla de un 'retrasado'... ¡¡Un 'retrasado'!! Y en aquella época, decir 'retrasado' era una manera fina de decir 'subnormal', que todavía era más despectivo. Pero en el 'Bon dia' hay un 'retrasado', y se dice tal cual, con todas las palabras". Ahora, en medio de un concierto, ha continuado aportando más reflexiones sobre el contenido de las letras de alguno de sus temas más icónicos. Durante el Concert 50 Diades en Sant Boi, una de las canciones que sonaron fue esta obra maestra: Soroll.
Un tema que sirve para reivindicar la música como una herramienta para imaginar un país más libre y solidario, conmemorando los 50 años de la primera Diada en libertad después de la dictadura. Una canción que tiene su intringulis, su porqué: "Me inspiré un día en la tele mirando un anuncio en que salía un concursante de Operación Triunfo especialmente irritante, cantando una canción que a mí me gustaba mucho, para vender un yogur. Esto se llama 'Soroll'":
Entendemos perfectamente a Lluís cuando canta aquello de "Sona la cançó que més m'estimo d'aquest mon, però ara és per vendre i quan la sento és només soroll. Sona la cançó que més m'estimo d'aquest món, però ara és per vendre, ara vol vendre'm merda" ("Suena la canción que más quiero de este mundo, pero ahora es para vender y cuando la oigo es solo ruido. Suena la canción que más quiero de este mundo, pero ahora es para vender, ahora quiere venderme mierda").
