Los Oscars de Hollywood ya son historia. Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, ha sido la gran vencedora de la noche, una noche en la cual Sirat ha marchado con las manos vacías, y donde, en materia de interpretación, el galardón ha ido a parar a Jessie Buckley, Michael B. Jordan, Sean Penn y Amy Madigan. Una gala donde ha habido momentos muy emotivos, como el In memorian donde los actores que han trabajado a las órdenes de Rob Reiner lo homenajeaban, o Barbra Streisand haciendo lo mismo con Robert Redford.

De momentos para la risa también los ha habido. No demasiados, todo hay que decirlo. La presentación de Conan O'Brien no ha estado mal, y resultado desigual en cuanto a las estrellas que salían al escenario a repartir Oscars, con alguna presentación que despertó risas y otras que provocaron indiferencia. Entre las primeras, el reparto femenino de La boda de mi mejor amiga, o Ewan McGregor y Nicole Kidman entregando el premio final a la mejor película y cantando juntos después de enamorarnos hace muchos años en Moulin Rouge.

También fue muy celebrado el nuevo meme que regaló Leonardo di Caprio... "¡¡Este tío es el rey de los memes!!", dice el presentador…

Pero según muchos, la mejor intervención durante la gala la protagonizó justamente una mujer que no pasa por ser la más divertida del mundo. Antes al contrario, siempre se ha dicho de ella que es una especie de sargento, que impone mucho… la mítica directora de Vogue, Anna Wintour. Salió al escenario al lado de una homónima, la actriz Anne Hathaway, que hace muchos años lo petó con El diablo viste de Prada, film que se inspira justamente en Wintour, con una Meryl Streep memorable. Una película icónica de la cual ahora se estrenará la segunda parte, muchos años después:

Y allí que se encuentran Wintour y Hathaway en el escenario, para dar el Oscar al mejor vestuario, cuando la primera suelta dos frases sensacionales, de lo mejorcito de la noche. Y, evidentemente, las suelta con su rictus impertérrito y serio, y poniéndose las grandes gafas oscuras. Primero, Hathaway le pregunta qué opina del vestido que lleva, qué le parece la elección estilística... ¿Y qué responde Wintour, después de unos segundos de pausa?: "...and the nominees are...", pasando olímpicamente de responder, o mejor dicho, respondiendo sin responder. Sensacional. Después, cuando le dice que lea los nombres de los nominados, y Wintour le dice "Thank you, Emily", gracias, Emily, como si hubiera confundido su nombre con el de Emily Blunt, actriz que también salía en la película.

Unos Oscars que, salvo alguna excepción, no pasarán a la historia ni regalaron momentos demasiado memorables.