Toni Sevilla es uno de los grandes actores que tenemos en este país, un intérprete extraordinario a quien hemos visto en infinidad de series y obras de teatro, haciendo de todo: mucha comedia, pero también haciendo papeles excelentes en dramas, así como también lo hemos visto en cine o lo hemos oído infinidad de veces como actor de doblaje. Miembro fundador del Teatre Lliure, su currículum es de aquellos que quitan el hipo. Encima de un escenario, Titus Andrònic, Les tres germanes, El misàntrop, El diari d'Anna Frank, El viaje... En cine, lo hemos visto en 3 bodas de más, Los sin nombre o Villaviciosa de al lado. Y en la tele, Amar es para siempre, La Riera, Kubala, Moreno i Manchón, Laberint d'ombres, El comisario, Poble Nou o aquel inolvidable 'Paco' de El Cor de la ciutat, el padre de Fede (Jordi Díaz) y el exmarido de Cecilia (Maife Gil), un personaje caradura, descarado y que se metía en líos, pero con un gran corazón.
Más de 50 años de trayectoria, que se dice pronto, haciendo todos los papeles posibles. El actor, nacido en el Poblenou, ha vivido en Barcelona toda la vida, y en los últimos tiempos ha observado un hecho que lo saca de quicio. Una costumbre que se repite de manera sistemática y de la cual ya está harto. Y le damos toda la razón. Una chapuza que al final, ha acabado con él en el suelo después de un choque, de un accidente, en una esquina de la calle Consell de Cent con el Passeig de Gràcia. Pero vayamos por partes. Toni ha estado charlando con Núria Ferré en el programa Amb cita prèvia de betevé. Y allí ha comentado el accidente que tuvo con un ciclista en pleno centro de Barcelona. Él explica que iba caminando en una dirección y después, giró y cambió de sentido y... accidente al canto: "¡Me dieron un golpe de bicicleta y fui a parar 2 metros más allá con la bici encima!".
¿Qué le dijo el ciclista que le dio el golpe? "¡Se ha movido!". Y yo le dije: "Pues la foto te ha salido bien'. Por suerte, no me rompí nada, ni la bicicleta". Salió ileso..., pero enfadado como una mona. "¡Te enfadaste mucho!", le dice la presentadora. Y él habla claro y catalán, harto: "Sí. No está bien ordenada la cosa. No puede ser que por donde pasen las personas, pasen también los coches y los camiones y las bicicletas y las motos. Que incluso los camiones, los coches y las motos pasan despacio. Pero las bicicletas y los patinetes, no".
Tiene toda la razón del mundo. Lo constatamos los que también hemos recibido un trompazo alguna vez en estos campos de minas que son, a veces, algunas calles de Barcelona por donde no sabes por dónde pasar.
