Cada vez que hay una nueva remesa de L'Eclipsi, la sección de El Suplement de Catalunya Ràdio que presenta los fines de semana Roger Escapa, en casa nos alegramos. Altamente recomendable, este espacio, que también se emite por 3Cat, regala siempre conversaciones sinceras, emotivas, divertidas y tremendamente adictivas entre el conductor del programa y los invitados que se sientan con él y que se abren en canal para hablar de sus sentimientos o de las mejores noches de sus vidas. Hace un tiempo, cuando pasó por allí Carlos Cuevas, eligió esta: "Fue una noche en México, hace tres años, en una playa perdida de la mano de Dios, en la costa del pacífico, en un lugar muy escondido, que no diré el nombre para que no se llene de gente, con dos de mis mejores amigos, Miki (Esparbé) y Ruben". Una noche "llena de estrellas, con unas conversaciones estupendas, después de todo el día haciendo surf, y en un año que fue muy difícil, pero que también fue muy bonito. Hablábamos de todo y de nada. La recuerdo tan bonita no porque sucediera algo en concreto. Unas lagunas escondidas, que tienes que coger un bus, después un taxi, después una barca... Fuimos por tres días y nos quedamos diez". Y hoy, quien ha pasado por allí, ha sido justamente su colega, amigo y compañero en series como Smiley, Miki Esparbé.
¿Cuál ha elegido Miki? "Hace un par de años, que celebré la fiesta de los 40 años. Cogí un local, vinieron amigos de cuando era pequeño, gente de la profesión, familia... Gente de todas partes. Todo el mundo se conoció y conectaron". Ahora, a los 42, sigue sintiéndose joven por muchas cosas, "pero sí he puesto más conciencia en saber la energía que suponen las cosas". Un Miki que dejó atrás hace muchos años, el adolescente, "que iba con rastas y monopatín... eso pasó". Uno de los mejores momentos del espacio es cuando Roger les hace entrega de una caja a los invitados, que contiene algún objeto especial de su pasado, especialmente, de cuando eran pequeños, algún tesoro emotivo. Y Miki abre y encuentra una figurita de las Tortugas Ninja y un cinturón transparente de cuando era niño. "Este cinturón era mío... Hay algo asociado con esto que es bastante fuerte, algo bestia".
"¿Adónde te lleva este cinturón?", quiere saber Roger. "Cuando tenía seis años... es una anécdota que no la he contado nunca. El día de la madre, ponle hacia 1989, mi padre es artista, pintor, mi madre, profesora-directora de una escuela rural durante muchos años. En casa gustaba entrar en los anticuarios, buscar cosas... Yo debía tener seis años, estábamos en Vilafranca del Penedès. En un anticuario, mi padre vio un caballito de madera que le gustó mucho a mi madre, y se lo quiso regalar como de sorpresa, y le dijo a un ayudante de la tienda que entretuviera a mi madre mientras él cargaba el caballo en el coche". Y Miki "por allí, haciendo el burro, porque era lo que se me daba bien de pequeño. Mientras distraían a mi madre, vi a mi padre en la calle, cargando el caballo en el coche... y decidí salir a la calle". ¿Qué pasó?
El Miki niño salió por la puerta y cruzó la carretera, "evidentemente sin mirar", recuerda él, empezándose a emocionar... "y me embistió una furgoneta. Y volé como cuatro metros y caí redondo al suelo. Mi padre dice que estaba cargando el coche, sintió el impacto y pensó: 'Es Miki'. Me cogió los brazos, abrí los ojos y volví a cerrar los ojos y quedé inconsciente. Me llevaron al hospital de Vilafranca, y me pasó una cosa bestia: estuve en coma, 30 o 40 minutos. Fue un shock muy grande para mis padres, el Día de la Madre". Miki lo recuerda porque se lo han explicado, "y por un albornoz verde con unas rayas rojas que llevaba al salir del hospital, un cómic de Superlópez, 4 figuritas de las Tortugas Ninja y aquel día llevaba este cinturón".
Un Miki que emociona también cuando recuerda "al abuelo Fèlix, el abuelo por parte de madre, un personaje brutal", la persona que lo introdujo en el mundo del espectáculo, "él me llevó al Tívoli a ver 'West Side Story', me dejó muy pillado". Desde aquí, le agradecemos al abuelo Fèlix que llevara al nieto al teatro e hiciera que hoy en día, aquel niño, aquel Miki que estuvo a punto de morir el Día de la Madre con 6 años, no solo continúe vivo, sino que se haya convertido en un actor maravilloso y nos regale personajes y actuaciones extraordinarias, y sea una persona tan querida por todos.
