Hace ya aproximadamente una década que la gastronomía japonesa se asentó en nuestras tierras sorprendiendo a propios y a extraños con ingredientes y preparaciones totalmente desconocidas hasta entonces. California roll, ramen, sashimi son algunos términos que hoy no pillan a nadie desprevenido, y con los que estamos familiarizados tras haberlos degustado infinidad de veces en algunos de los muchos restaurantes nipones que han proliferado.

Ahora bien, si te consideras un verdadero amante de lo crudo, el nombre de Hideki Matsuhisa te será familiar. Se trata de un chef japonés que lleva ya 20 años afincado en Barcelona, donde ha ido levantando un pequeño imperio que abarca desde las barras de sushi –Shunka y Majide- hasta la más selecta alta cocina de Koy Shunka, galardonado con una estrella de las francesas. Sitios cuya calidad es de sobra reconocida por los amantes de los palillos.

Hoy nos centraremos en su proyecto más reciente: Kak Koy, un discreto y minimalista restaurante donde las brasas son las protagonistas. Lo primero que nos sorprende del local es su interior sobrio y aséptico, carente de decoración alguna que quizás pueda resultarte algo frío. De esta forma se busca evitar cualquier distracción y obliga a concentremos en lo verdaderamente importante: la comida.

Una parte concreta de la cocina (visible en todo momento desde cualquier punto del restaurante) destaca. Se trata del robatayaki. Un tipo de brasa japonesa que, como dijimos antes, es la estrella alrededor de la cual orbitan la mayoría de las preparaciones en este sitio.

La carta está formada por una veintena de platillos, algunos pasados por las llamas y otros simplemente crudos, ideales para compartir. En cuanto a las bebidas, nos encontramos con una selección ajustada de vinos, seguida por algunas cervezas japonesas y una curiosa lista de sakes cuidadosamente elegidos por el equipo y perfectos para maridar la velada. No dejen de probar este maravilloso licor de arroz que sigue siendo un gran desconocido por estos lares. ¡Atrévete a probarlo!

Como quieren que nos concentremos en la comida, vamos a ello. Lo primero que nos sirven es una brocheta de edamame–vainas de soja tiernas – a la brasa. Una preparación simple que sin embargo adquiere, gracias a las llamas, un nuevo perfil gustativo intenso y ahumado.

Brocheta de edamame

Nos llegan después un par de ostras Gillardeau con sichimi –mezcla de especias japonesa- que conservan todo su jugo a pesar de haber pasado también por la lumbre. Seguimos con un pulpo cocido a baja temperatura acompañado de una salsa de sésamo tostado. Un plato que pensamos que tiene margen de mejora.

Ostras Gillardeau con sichimi 

Pulpo cocido

Adentrémonos en lo que fueron las verdaderas bombas gustativas. Yakitori de muslo y contra muslo con calçots y romesco. No hay palabras para describir la extrema ternura de este pinchito. La piel de pollo crujiente aporta un excelente contraste de texturas al conjunto. Nos sobra el guiño a la cuina catalana que se diluye entre el resto de sabores, aunque se agradece la intención.

Yakitori de muslo y contra muslo con calçots

Yakitori de muslo y contra muslo

Sashimi de calamar con umeboshi –ciruela fermentada- como nunca la hemos probado antes. El tipo de corte de la carne hace desaparecer por completo cualquier rigidez de su piel dando como resultado una carne tierna, sublime, similar en textura a la espardenya. Un bocado para enmarcar.

Sashimi de calamar con umeboshi

Guisantes de Llavaneres a la brasa con coliflor y una emulsión de mantequilla y soja como fondo. Al dente, con una cocción perfecta, un plato que lo sirven en Can Roca y nos levantamos para aplaudir. ¡Olé!

Guisantes de Llavaneres

Parpatana de atún con una alta infiltración de grasa que se derrite en boca. Delirante, puro producto. Unas berenjenas con miso rojo muy golosas con sabor a oliva, buenas pero algo aceitosas. Más: Karubi de Wagyu (corte procedente de las costillas) que no estaba al nivel de los anteriores. Para finalizar los salados, unos divertidos y atípicos nigiris de seta shiitake coronados por tallo de wasabi. Lo más parecido a sushi que encontrarás en Kak Koy.

Parpatana de atún 

Karubi de Wagyu

Nigiris de seta shiitake

Para terminar nos ofrecen un bizcocho de yuzu –cítrico japonés- con una costra similar a la de la crema catalana. Discreto final, típico de este tipo de cocina por otra parte.

Bizcocho de yuzu

Producto, coherencia y un hilo conductor: el fuego. Si lo que te apetece es sushi éste no es tu sitio, pero si eres amante del mundo nipón y quieres explorar sus auténticas esencias, aquí encontrarás un templo para ti, y a un precio razonable. Experiencia entretenida, que no decepciona, te lo aseguramos.

Para este artículo, hemos contado con la colaboración de Alex Ruiz (@izcariel).

Puntuación
Comida   Vinos
73   53
Servicio   Local
67   63
Precio   Estrellas Miguelín
50€   2 estrelles
Por persona: 5-7 platos a compartir amb 1 copa de vi  

¿Dónde está Kak Koy?

Dirección: Carrer de Ripoll, 16, 08002 Barcelona

Teléfono: 933 02 84 14

Horario: lunes (20:00 a 23:00), martes a sábado (13:30 a 16:00 y 20:00 a 23:00), domingo cerrado

Webhttp://www.koyshunka.com/KoyShunka/home_KakKoy.html