Imaginen la escena. Llegar a casa un día cualquiera, y al revisar el buzón de correo encontrar una carta diferente al resto. Inesperada. Sorprendente. Y equivocada. El destinatario es otra persona. Pero el hecho que convierte la carta en única y especial se encuentra en la parte posterior del sobre, donde se puede leer el nombre de uno de los presos políticos encerrados en Soto del Real. Eso es el que le ha pasado al periodista barcelonés Ernest Cauhé y que ha compartido a través de l'Independient de Gràcia. La misiva en cuestión es, además, emocionante y muy personal: es la felicitación de un represaliado a uno de sus hijos por su cumpleaños. Cauhé hace un emocionante relato del episodio: "Me estremezco imaginándolo en la prisión, escribiendo cartas como único pasatiempo dentro de una celda con baño compartido".

El periodista, después de descartar que se tratara de una broma de pésimo gusto o incluso de un engaño, se da cuenta de que la carta es real. "Tan real como la serie de moda en la televisión", en alusión al juicio político que se esta llevando a cabo en el Tribunal Supremo, "una "ratomaquia" donde el premio final es una durísima condena, por baja que sea. Porque la condena ya la están viviendo antes de dictarse". Cauhé vuelve a emocionarse al ver a su hija pequeña recitando el nombre del remitente y el del destinatario, dándose cuenta de que esta viéndola "crecer en directo". Un hecho que le hace sentir "miserable por no defender lo que pienso hasta las últimas consecuencias".

carta ernest el independiente de gracia

Cauhé demuestra que es una gran persona (además de un profesional muy valorado allá donde ha trabajado) poniéndose en contacto con los familiares del preso político, a quienes acaba devolviendo la preciada carta, "lo más importante" que seguramente ha escrito durante su encierro en prisión. El encuentro con el niño y destinatario de la felicitación es también, muy emotivo: "Contento de poder daros esta minúscula alegría", dice el periodista, que recibe como respuesta "la echábamos de menos". Difícil no sentirse violentado por la injusticia y agradecido, en cierta forma, al azar que ha hecho caer la carta en buenas manos. "Comprendo el valor del mensaje de un padre que vence la prisión, la tristeza, la injusticia y la dejadez de un cartero despistado para decirle felicidades a su criatura". Felicidades, Ernest, por este ejemplo de humanidad y valores.

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