España es un país donde, aparte de rendir pleitesía a los Borbones, son muchos los monárquicos orgullosos de la familia real y sus miembros, y pierden el norte para hacerles la rosca a la mínima que pueden. Y no solo, recibiéndolos con los brazos abiertos y la cabeza agachada, con banderitas rojigualdas, como si estuviéramos en Bienvenido Mr. Marshall. También, poniendo su nombre a infinidad de edificios, haciéndoles regalos, dibujándoles cuadros o haciéndoles esculturas en su honor. Incluso, hay un bar de Getafe donde están tan encantados con el hecho de que la princesa Leonor vaya allí a estudiar, que tienen pensado ponerle su nombre a una de las tapas que sirven en el local.

La familia real en la recepción de Marivent, 2025 / Casa Real

Pero en un país donde también hay muchos republicanos y gente que está hasta el moño de esta familia, que históricamente ha hecho y deshecho para su beneficio (solo hay que mirar al jeta del rey emérito), también es normal que haya personas que quieran dejar claro a los Borbones que no son bienvenidos, ni ahora, ni nunca, y que cualquier cosa que tenga que ver con ellos, les lame un pie. Y ahora, alguien se ha encargado de dejar bien clara esta animadversión hacia la familia, con un gesto que ha enfurecido a los Borbones y a los más monárquicos de las españas, que los hay muchos. ¿De qué manera? Con un par de acciones que han tenido un objetivo, esta mujer: Isabel de Borbón, más conocida como 'La Chata':

Isabel de Borbón, 'La Chata'

Nacida en el siglo XIX (nació en Madrid en 1851 y falleció en París en 1931), fue infanta de España y dos veces Princesa de Asturias, como heredera de su madre, Isabel II, y sucesora de su hermano Alfonso XII (bisabuelo del rey Juan Carlos). La tal Chata tiene un monumento dedicado a su figura en el Paseo del Pintor Rosales en Madrid. Una escultura que ha aparecido ligeramente diferente a como ha estado siempre. Y es que alguien ha hecho unas pintadas de grandes dimensiones sobre la piedra del conjunto escultórico, además de otros actos. Unas pintadas con pintura verde, en diferentes zonas de la base y del frontal del monumento, que hacen que ahora, en una de las esculturas más reconocibles del entorno, se lea, por ejemplo, Fake Queen. Y no solo eso. Aparte de los grafitis, también han aparecido fragmentos rotos junto a la escultura, desprendidos de una de las figuras ornamentales, tal como informa Monarquía Confidencial y muestra un fotoperiodista:

Piezas esparcidas por el suelo, que formaban parte del conjunto escultórico. Una Chata que además de ser bien considerada por su familia, también mantuvo una estrecha relación con la vida social madrileña, convirtiéndose en un personaje muy querido por sus vecinos. De momento, tal como informa el mencionado medio, "las pintadas y los desperfectos continúan siendo visibles en el monumento. La actuación de los servicios de limpieza y conservación será clave para devolver al conjunto su estado original y evaluar el alcance real de los daños sufridos".