Mientras Irene Urdangarin empezará este año su formación en la Ecolint, una de las escuelas de hostelería más prestigiosas del mundo, Pablo también inicia esta temporada una nueva etapa en su vida. El hijo de la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin firmó este verano por el Fraikin BM Granollers donde pretende consolidarse en la primera línea del balonmano. No obstante, hay algo que empieza a no gustar tanto a los responsables del club, a los miembros del staff técnico y al equipo.
Después de su paso por el FC Barcelona, Urdangarin aceptó la propuesta del conjunto de Granollers. Este verano le vimos posando con su nueva camiseta. Ha elegido el dorsal ‘77’ y el nombre 'Urdangarin', a secas, en lo que es un claro homenaje a su padre. Iñaki lució el ‘7’ durante su carrera como profesional.
Pablo Urdangarin atrae a la prensa del corazón
Pablo ha disputado ya sus primeros minutos con el BM Granollers, y aunque no ha destacado demasiado, está demostrando una buena adaptación y muy buenas maneras sobre la pista. No tardará en tener más protagonismo. Sin embargo, hay algo fuera de ella que no está gustando en el Granollers.
El pasado fin de semana el club tenía un compromiso en Rumanía, correspondiente a la EHF European League para disputar un partido contra el CSM Constanta. Al final ganaron los catalanes 27.-29. Y entre los desplazados, fue Pablo el que más llamó la atención de la prensa. Pero no solo por los dos goles que marcó. También hay prensa del corazón pendiente del sobrino del rey Felipe VI y la reina Letizia. De lo que hace, de lo que dice, de su comportamiento… No se pierden ni un solo detalle. Algo que, como decíamos, no está gustando a la entidad, ni a los mandatarios ni a los jugadores, ni a los entrenadores. No quieren a los paparazzi de turno buscando una imagen que va más allá de lo deportivo. No están acostumbrados.
Cabe decir que también llamó la atención el look que llevaba. Así, imposible pasar desapercibido. Imposible con esos calcetines blancos combinados con unas chanclas.
