Una de las características de Letizia, no solo como reina, sino también como madre, es el control exhaustivo que ejerce (o quiere ejercer) en todo momento, especialmente por todo lo que tiene que ver con sus hijas, la princesa Leonor y la infanta Sofía. Desde que las niñas son pequeñas ya decía cómo tenía que ir todo, qué tenían que comer en la escuela (ellas y el resto de compañeras), qué pasos seguir, qué frecuencia de ver al resto de la familia tendrían (por ejemplo, su abuelo Juan Carlos no ve a sus nietas ni en pintura) y sobre todo, qué exposición mediática tienen.


En los últimos años, desde que la heredera comenzó su formación militar, los ciudadanos han ido viendo diferentes imágenes de Leonor en las respectivas academias, primero de tierra, y después, en alta mar, en Zaragoza y Marín. Pero este tercer curso de la joven haciendo de soldadito español está siendo mucho más tacaño en cuanto a imágenes facilitadas por la Casa Real de su paso por la academia del aire en San Javier, Murcia. A la joven no la vemos ni en pintura, son muy pocas las ocasiones en las que hemos visto a la chica Borbón y a sus compañeros. Un hermetismo que responde a la voluntad de una persona... Letizia. En la recta final de su formación marcial, queda muy lejos la visibilidad de los comienzos en Zaragoza, donde, además de la academia, también había muchísimas imágenes de la hija de los reyes yendo de fiesta o saliendo de noche con los compañeros de promoción. Ahora, algunos hasta se preguntan si la joven todavía está allí haciendo su formación o no.

Según explica Monarquía Confidencial, Letizia, principal artífice de la imagen que transmiten sus hijas, "ha decidido imponer ahora un estricto hermetismo sobre los últimos pasos de la heredera en las academias militares, limitando al máximo su exposición ante los medios". ¿Cuál es el porqué de este apagón informativo? ¿A qué responde esta voluntad firme de enviar a Leonor a la nevera, en lo que respecta a las imágenes que de ella se comparten? La razón fundamental de Zarzuela para este giro es la necesidad de preservar la privacidad de la princesa de Asturias. En la Familia Real consideran que tras meses de reportajes y constantes apariciones, "ya ha habido un registro suficiente de fotografías y exposición pública. Letizia insiste en que, llegados a este punto, es vital priorizar el respeto a su intimidad, permitiendo que Leonor termine sus deberes castrenses como una alumna más, sin la presión constante de los objetivos".

Un blindaje que no es casualidad: "Su madre busca evitar que el final de la instrucción militar de su hija se convierta en un espectáculo mediático continuo. La consigna es clara: hay que proteger su vida privada para garantizar que su madurez profesional se desarrolle en un entorno de relativa normalidad". Una nueva norma de silencio, una "línea roja innegociable en la hoja de ruta de la Casa. Aunque la 'Leonormanía' ha servido para acercar la institución a los jóvenes, la reina Letizia considera que el exceso de exposición puede resultar contraproducente a medio y largo plazo"... Es decir, volvemos a la opacidad habitual de los Borbones, tan característica en ellos.