Jaime Peñafiel es uno de los cronistas reales más famosos y el periodista de cabecera de Juan Carlos de Borbón. También su aliado y escudero más leal, la defensa que hace del emérito es encarnizada. Ahora tiene 90 años y su presencia mediática ha disminuido notablemente, pero cuando tiene la más mínima oportunidad, vuelve a la carga. Juan Carlos es lo mejor, Felipe un mal hijo, Letizia no es ni reina ni ná. Estos son sus principios y de aquí no lo sacaremos. Como abogado del diablo, Jaime hace un trabajo excelso, aunque ineficaz. Especialmente porque su ídolo tiene los pies de barro, y su codicia (entre otras características) ha enterrado su reputación. El Borbón está acabadísimo, y el único culpable es él. Peñafiel solo es el mensajero, queda dispensado.

Ahora bien, siempre va bien prestar atención a las confesiones del periodista sobre la figura de Juan Carlos, se aprenden muchas cosas. Y un buen ejemplo es lo que acaba de hacer en un programa residual, extraño, brevísimo e ignoto de Mediaset: 'Duele porque importa'. Lo presenta Joaquín Prat, dura 10 minutos y lo encontrarán en la plataforma digital del grupo audiovisual. El invitado de la tercera entrega es el mencionado cronista, que recordaba su tragedia personal con la muerte por sobredosis de su hija con 21 años. Un hecho que lo marcó y en el que la Casa Real también tuvo algo que ver. Marcó un antes y un después con la reina a Sofía, a la que Jaime nunca ha perdonado que solo le enviara una carta de pésame. Y nada más.

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Jaime Peñafiel / Mediaset

La conversación privada y fisgona de Juan Carlos y Jaime Peñafiel: quería saber su sueldo

Dejando estos dramas aparte, Peñafiel hace un apunte muy significativo sobre su amigo, describiendo a la perfección al personaje. Un hombre cegado por la codicia, por el dinero, también por la envidia. Explica Jaime que cuando fichó por la revista '¡Hola!' en 1966, el entonces príncipe Juan Carlos lo llamó por teléfono. Lo invitó a Zarzuela y Peñafiel, inocente, voló hasta allí cargando su grabadora gigantesca. Cuando el Borbón lo vio con el aparato alucinó: eso no era una entrevista, era una conversación privada y muy fisgona. ¿Qué quería el futuro rey? Saber cuánto le pagaban en su nuevo trabajo. Peñafiel no revela la cantidad, pero si la respuesta de Juan Carlos y su lamento.

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Juan Carlos y Sofía / EFE

Juan Carlos envidioso: el lamento por lo que le pagaba Franco

"Es triste", le espetó el príncipe. "A mí solo me dan 75.000 pesetas para todo, para comer, para salir, para la peluquería de mi mujer". Juan Carlos resentido con Franco, se sentía un empleado mal pagado. Si alguien quiere saber a cuánto equivale aquel sueldo del dictador, hemos hecho cálculos: 14.000€. Parece poco, pero piensen una cosa: no pegaba ni un sello y tenía la casa pagada, entre otras cosas. Quizás eso explica el seu comportamiento, como haber amasado una fortuna obscena mientras ocupaba el trono. Una cantidad astronómica que algunos cifran en 2.000 millones de euros, y que ahora, como nuevo residente fiscal en Abu Dabi, podrá empezar a aflorar nuevamente, lejos de las garras del fisco español.

Jaime Peñafiel y Joaquín Prat Mediaset
Jaime Peñafiel y Joaquín Prat / Mediaset
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Juan Carlos / GTRES

Lo peor de todo: Juan Carlos es un envidioso. En vez de alegrarse por su amigo, le dijo "es triste". Este es el Borbón.