Los Borbones viven en un mundo paralelo. Levitan a dos palmos del suelo por el hecho de ser privilegiados de sangre y cuna. Les importa todo un rábano: el reino, los súbditos, las normas básicas de convivencia... incluso la imagen que proyectan como "primera" familia del Estado. Esta definición hace pensar indefectiblemente en el patriarca Juan Carlos, el mismo que se tuvo que largar de España por la avalancha de escándalos económicos y de faldas que se amontona a su alrededor. Dejaremos, sin embargo, al emérito tranquilo en su escondite de los Emiratos Árabes, y nos centraremos en otros miembros de la realeza que no conocen el significado de la palabra ejemplaridad. De hecho, no saben ni cómo se escribe. Hablamos de la rama Marichalar Borbón, que madre mía.
Este equipo tiene tres figuras: Froilán, Victoria Federica y la madre de las criaturas, Elena de Borbón y Grecia. El tridente mágico, vaya. El primero está demasiado liado con sus fiestas around the world. Ya no es el que era, pero siempre puede dar la sorpresa. En cuanto a las mujeres de la casa sí que demuestran estar en plena forma. Y el mejor ejemplo es como cazaron a Vic hace un par de días después de salir de los toros y empezando la enésima juerga de la semana, aprovechando su nuevo estado civil, soltera. Los paparazzi la retrataron yendo de paquete en un patinete eléctrico, grabando la escena con su móvil mientras se partía de risa y sin llevar el casco reglamentario. Tres infracciones en una, fetén. Las reglas están para romperlas, este sería el lema de la joven influencer. De mala influencia, vaya.
❤️ #noticias Victoria Federica se salta la ley: la multa a la que se podría enfrentar #YoLeoSemana #LoMasVisto https://t.co/56rXlTujiH
— Revista SEMANA (@semana_revista) May 29, 2022
Pues bien, los reporteros de la agencia Europa Press han ido a buscar la reacción de la madre sobre esta fechoría de su amada hija. Un objetivo que no han conseguido ni mucho menos, porque cuando le han preguntado mientras iba al volante de su coche particular Elena ni se ha inmutado y, evidentemente, no ha dicho ni una palabra. Ahora bien, ya saben que una imagen vale mucho más que todo el palique del mundo, y la hermana del rey Felipe ha demostrado de qué pasta están hechos en su casa. Un detalle que puede pasar desapercibido, pero que resulta revelador. ¿El resumen? Todo se la trae al pairo. Así de crudo, pero así de claro.

La infanta, como sabrán, trabaja en la Fundación Mapfre. Cuando va al trabajo lo hace en su coche particular, claro. Qué es eso del transporte público, de la contaminación, el cambio climático ni ocho cuartos. Para acabar de arreglarlo, la señora lleva una escolta que conduce otro vehículo a poca distancia. Vaya que Elena genera el mismo CO2 que un país pequeño. La sede de la compañía tiene un pequeño aparcamiento privado exclusivo para gerifaltes. Pero eso es poca cosa para la Borbón, que ni siquiera intenta estacionar su coche. Ella llega y lo deja plantado donde le sale del moño. Ya lo aparcará otro, o no. Y si detrás suyo llega otro compañero de oficina que no puede maniobrar al encontrarse el coche de la señora, ya sabe la receta: ajo y agua. Más ajo que otra cosa. Incivismo y falta de compañerismo absoluto. Pero oiga, que es todo por España.
Haz click en la imagen para ver a la infanta Elena en acción:
Elena marcándose un 'aparcao' porque ella lo vale. Qué gente, los Borbones. Siempre igual.
