El cuarto divorcio de la Casa Real, el de la infanta Cristina, se firmó en una notaría de Barcelona hace dos años e Iñaki Urdangarin, que recibe 5000 euros mensuales de su ex, es el único de la Familia Real que hace vida conyugal con una tercera persona, Ainhoa Armentia. El cuarto matrimonio roto indica que Cristina podría rehacer su vida sentimental. De momento todos los divorcios han sido sin segundas nupcias. La infanta Elena continúa sola, la reina Sofía continúa sola a pesar de la separación con Juan Carlos desde hace 5 años, Felipe continúa solo después del pacto (escrito o no) con Letizia de mantener vidas privadas separadas y Cristina está a punto de venir a vivir a Barcelona a su nuevo piso de soltera cerca de la Cruz de Pedralbes entre rumores de nuevo novio. Nunca ningún rey en Europa se ha divorciado. Cristina no ha rehecho su vida a pesar de los rumores de tener novio catalán. Cristina no tiene pareja, pero sí candidatos. Acaba de ser pillada de viaje por Andalucía y la han fotografiado en Ronda (Málaga) acompañada de un atractivo hombre con barba canosa que se sienta delante de ella en la mesa, entre servilletas de papel, botellas de cerveza y vino y grabando con el móvil una saeta cantada:

Según el Instagram de la TV local de Ronda "La infanta Cristina visita Ronda y acude a la final del Concurso de Saetas. Jorge Viladomiu y Silvia Noguer, propietarios de la Finca La Melonera, han ejercido como anfitriones y la han acompañado a conocer los principales atractivos de la ciudad". Unos amigos catalanes, Jorge Viladomiu Peitx (miembro de la Fundación Suñol de arte en Barcelona) y Silvia Noguer son propietarios de la bodega La Melonera en la Serranía de Ronda y han invitado a la infanta a ver saetas en Ronda. Las fotos muestran la enorme complicidad de la hermana del rey con sus anfitriones. Una Cristina relajada, haciendo vídeos y muy bien acompañada. Cristina continúa soltera y sin rastro del novio catalán del que habló en su momento Pilar Eyre.

La foto de Cristina sonriendo seductora un maduro canoso vestido de uniforme, es de una boda hace 2 años, recién divorciada.. Invitada de piedra, sin pareja. Estrenaba nuevo estado civil, divorciada, sin ningún hombre maduro ocupando el espacio de Iñaki Urdangarin. Eyre escribía de tres hombres que la rondaban: "La infanta Cristina no tiene novio. Pero sí pretendientes. Hace poco asistió a la boda de un amigo y uno de los invitados le pidió el teléfono con insistencia, a lo que ella se negaba entre risas. En Madrid, en un acto del Comité Olímpico, un atractivo caballero de traje beige no la dejó ni a sol ni a sombra y en un evento de la Fundación Dalí en Figueres habló con cierta intimidad, en catalán, con un abogado de Girona, divorciado y con fama de don Juan". Tres hombres y tres calabazas. Cristina ha decidido hacer como Elena, casarse con Jesucristo.

La infanta pasea por Barcelona, Paseo Manuel Girona, completamente sola, vestida como una beata y sin ningún novio catalán: "Ni tiene novio ni quiere, a pesar de que sus amigas de Barcelona intentan presentarle hombres solteros y deportistas para que rehaga su vida, pero ella dice que su vida está muy hecha y que no necesita nada más. En Barcelona se movía en el ambiente de los compañeros de su marido, deportistas de vela y su familia política. Se la veía en los cines Sarriá con su cuñada Ana. O con los padres del Liceo Francés, donde iban sus hijos, o con Diego Torres y su mujer, invitados frecuentes a su casa. Nunca fueron socios del Club de Polo, ni del golf del Prat, ni frecuentaban el Círculo Ecuestre, ni el Liceo". Y una sentencia muy aburrida: "El brutal fin de su matrimonio ha vacunado a la infanta contra todo tipo de amoríos y, como su hermana, se ha refugiado en la religión". Dios no le será infiel.