Susanna Griso decidió volver a Catalunya para celebrar su segunda boda, divorciada del productor Carles Torras. Eligieron S'Agaró y el mítico Hostal La Gavina para la boda y tuvo la generosidad de regalar el evento a todos los fotógrafos, no quiso cobrar una exclusiva. Griso estaba radiante, desenvuelta, con sus tres hijos ya mayores, Jan, Mireia y Dorcette Torras y miembros del equipo de Espejo público, que vuelve el próximo lunes. Con esta excusa la han entrevistado en El Mundo pero no para hablar de las novedades del programa, que prescinde de la sección de corazón, sino para abordar las dos grandes polémicas de la boda: la indumentaria y la cara triste del novio, Luis Enríquez.

El beso poco pasional en la mejilla de marido y mujer, GTRES

El vestido de novia de Griso, que debía ser informal, se fue convirtiendo en un vestidazo precioso y esto contrastó con la guayabera rosa del novio, que parecía de pijo del Empordà yendo a tomar gin-tonics al chiringuito. Se le podía confundir perfectamente con uno de los invitados, el dress code era informal. Esto no valió, obviamente con la novia. Parecía que la boda solo le hiciera ilusión a Griso. Contribuyó la cara de pescado hervido del novio en todas las fotos. Griso ha querido explicar las dos cosas, la guayabera y la supuesta tristeza de Luis, a quien a ratos parecía que Griso consolaba.

Griso consuela a Luis, GTRES

Griso: "Todos los invitados, excepto dos o tres, vestían guayabera. Era la etiqueta de la boda. Aquí había un problema. Si el novio elegía una guayabera azul iba a pasar desapercibido. La mayoría iban de azul. Iba a pasar lo mismo con una guayabera blanca. Así que se decantó por ese color, que destacaba. La compró en Camisería Galán, en Sevilla, y no dijimos nada más. Al ver el revuelo le dije a Luis «es una serpiente de verano». Y él decía: «Ya, pero la serpiente de verano soy yo". Queda claro que el novio detesta el protagonismo y quizás por eso no parecía feliz en las fotos, porque se sabía el centro de atención. Griso también tiene respuesta.

Jan, el hijo mayor en guayabera blanca, lleva a Griso al altar, GTRES

Griso: "Lo que más le molestaba a Luis es que la gente dijera que no estaba feliz. Luis es serio y no le gustan las fotos. Decía que no quería dar sensación de que se casó a disgusto cuando en realidad fue la mejor fiesta de su vida. Cuando el fotógrafo entró en su habitación le dijo que no quería ninguna foto. Se tomó muy bien la polémica, como había que tomársela. Y su discurso fue muy emotivo. Se lo preparó muy bien". Le sienta bien casarse con Griso después de muy poco tiempo de novios, pero es una paradoja que entre el fotógrafo oficial y privado pagado por él a hacerle fotos y diga que no quiere salir, sabiendo que al día siguiente será portada en todas las revistas. La novia sí estaba radiante con la luz preciosa del atardecer del Empordà.