Una de las consecuencias más fabulosas de ser famoso es tener mesa en cualquier restaurante. Las celebrities se hartan de lamentar que no pueden ser anónimos por la calle, como Lamine Yamal, que querría salir a cenar en familia por el centro de Barcelona sin ser reconocido. Es cierto que la fama tiene peajes, pero muchas más ventajas: las marcas pagan mucho dinero por ser su imagen y hacer publicidad, el ego sale reforzado, se liga más fácil, y los VIPS acceden a lugares vetados para el común de los mortales. Uno de los efectos más mágicos es cuando un famoso llama a un restaurante de esos que tienen cola de reservas y es imposible encontrar mesa. Pero cuando un cliente famoso revela su nombre se cancela mágicamente una reserva y tiene acceso. No siempre es así. Hay restaurantes tan exclusivos que los famosos no los frecuentan porque ni con el nombre pueden colarse. Caso de El Bulli de Ferran Adrià con los futbolistas del Real Madrid. Muchos de aquellos jugadores se consideraban lo suficientemente importantes para llamar a Ferran Adrià y pedirle colarse en la lista, y el chef siempre dijo que no. A todos los VIPS excepto a uno.

Ferran Adrià: "Me negué a abrir un restaurante en el Bernabéu. Había una parte que, siendo culé, no me resultaba fácil. En el City no hubiera pasado nada, pero en el Bernabéu... También es cierto que ya me estaba retirando. Los jugadores del Madrid venían poco a 'El Bulli'. Alguno vino y le atendimos bien. Pero si no reservabas con tiempo, ya te podías llamar como te llamaras. Había una demanda de 2 millones de personas. El único que siempre tenía mesa seguro era Cruyff. Le admiraba mucho. Es el Steve Jobs del fútbol. El único que ha sido grande jugando y entrenando. Y cambió el fútbol". Ni Florentino, ni el presidente del gobierno español, ni Felipe y Letizia. El único que sin reserva comía en El Bulli era un tal Johan Cruyff. Hay otro nombre que infunde respeto por el dinero que tiene: Amancio Ortega. El dueño de Inditex, artífice de un fenómeno mundial como Zara sigue siendo el más rico de España y uno de los más ricos del mundo. Un buen día estaba en Barcelona y quiso cenar en un pequeño restaurante de Barcelona, en la calle d'en Copons en Ciutat Vella, cerca de la Catedral. Cuál fue su sorpresa cuando el dueño del local dijo que sin reserva no había mesa para Amancio Ortega.

El restaurante se llama Koy Shunka, que en japonés significa "intenso aroma de temporada" y es un local con una estrella Michelin que ofrece menú degustación de cocina japonesa. El chef Hideki Matsuhisa lo explica con toda naturalidad durante una entrevista en Llapis de memòria de Ser- Catalunya: "Me llamó Albert Adrià y me pide puedes darme una reserva para dos personas esta noche. Le dije uf está completo. Me pide que prepare una mesa para Amancio Ortega. Yo no conocía su nombre pero le dije que está completo. Puedes ser muy conocido y muy importante, pero tengo que gestionar bien las reservas. Si me llaman un mes antes o una semana, pero la misma noche, no hay aunque sea cualquier persona. Les digo a todos lo siento no hay". Vídeo:
🇯🇵 "Le dije a Amancio Ortega que el restaurante estaba lleno y no le podíamos hacer sitio". El chef japonés Hideki Matsuhisa, del restaurante estrella Michelin Koy Shunka, explica que incluso los clientes famosos tienen que reservar con antelación
— SER CATALUNYA (@SERCatalunya) July 16, 2026
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Impecable. Cualquier otro local de Barcelona habría echado a alguna otra reserva para encajar ahí a un milmillonario que dejará de propina el sueldo mensual de todo el local, pero este japonés no se dejó impresionar cuando le explicaron quién era Amancio Ortega. Koy Shunka, apúntate a la cola.