Siempre que Rosalía visita la ciudad de Barcelona hay alguna anécdota para enmarcar. El pasado mes de diciembre, en una de sus visitas a la capital catalana, la artista dejó de piedra asistiendo por sorpresa al Bar Bocata, uno de los bares de moda de la ciudad. Aprovechando que la artista había escogido su establecimiento, desde el Instagram del Bar Bocata publicaban un vídeo a modo selfie donde se veía a Rosalía con una pegatina del restaurante en la frente. Una publicación viral que no pasó nada desapercibida y que pronto hizo alborotar la red:

Desde el Que no surti d'aquí de Catalunya Ràdio narraron algunos detalles, pero no ha sido hasta esta semana que Quim Crespo, uno de los propietarios del bar, ha explicado por primera vez cómo fue la visita de Rosalía. Quim Crespo era entrevistado en el programa La Treva de SER Catalunya y allí explicaba por primera vez que Rosalía nunca reservó directamente una mesa en el Bar Bocata, es decir, fue su agente la que llamó al restaurante para encargar la mesa bajo un nombre de pila. Atención, porque, en un primer momento, los trabajadores pensaban que la reserva era para Violeta Mangriñán, influencer y rostro televisivo muy conocido actualmente por redes sociales. Una anécdota que, evidentemente, no ha pasado desapercibida para EN Blau ni mucho menos para la propia Violeta Mangriñán. Atentos.
Como era de esperar, la anécdota llegaba a los oídos de la influencer valenciana y esta no iba a quedarse callada. De hecho, gusta por su naturalidad y por no tener pelos en la lengua para responder sobre cualquier cosa. Violeta ya había declarado su admiración por Rosalía en más de una ocasión y, al ver que su nombre era el que utilizaba su equipo para reservar mesa en restaurantes, ha querido compartir las declaraciones de Quim y soltar la siguiente petición para Rosalía o directamente para el Bar Bocata. Totalmente alucinada, escribía: "WTF (en catalán: ¡oh Dios mío!) Me deben un bocadillo de butifarra". Las palabras de Violeta Mangriñán hacían referencia al bocadillo de butifarra que, tal como explica Quim en SER Catalunya, Rosalía no pudo terminarse y que Rosalía pidió para llevarse. Esta era la respuesta de la influencer:


Era evidente que la visita de Rosalía al Bar Bocata no iba a pasar tan desapercibida, pero nadie imaginaba que esta fuera la estrategia del equipo de Rosalía para conseguir mesa en un restaurante. Cuanto menos, tal como detalló el propietario que gestionó la situación, a Rosalía le prepararon una mesa en medio del restaurante; sin estar ni camuflada ni escondida, la cantante disfrutó de una comida como una clienta más y acompañada de su pareja, Loli Bahía. El hecho de que no hayamos escuchado los detalles de esta reserva siete meses más tarde hace que entendamos aún más por qué Rosalía se siente tan a gusto en Barcelona. Ella es sencillamente una chica más.