Por activa, por pasiva y por cualquier otra construcción gramatical, hace tiempo que no nos cansamos de recomendar uno de los mejores y más escuchados pódcasts que hay hoy en día. Un pódcast por el que ha pasado mucha gente a compartir, sin vergüenza, su momento más vergonzoso. Hablamos, evidentemente, de La Ruina, el espectáculo donde Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes reciben encima del escenario a un invitado VIP y después a diferentes personas del público, para que expliquen con pelos y señales los momentos tierra, trágame que todos hemos vivido, como mínimo, una vez en la vida, los muertos en el armario que todos tenemos escondidos ("Todos tenemos una o más de una ruina", dicen ambos).
Este par han conducido ya 315 ruinas, la última, con el extriunfito Martin. Curiosamente, sin embargo, a pesar de esta cifra destacable de ruinas, nunca ha pasado por allí Jordi Basté. Pero si la montaña no va a Mahoma, Mahoma irá a la montaña. Porque los que sí han ido al programa de Basté han sido Taltavull y Fuentes esta mañana de martes en El món a RAC1. Evidentemente, los dos cómicos no han desaprovechado la ocasión y han insistido al locutor de RAC1 para que revelara su ruina particular... Y lo ha hecho. "Lo explicaré después de la publicidad", avisa Jordi. Y la expectación ha sido máxima durante la pausa publicitaria. Al volver, Basté ha confesado. Una ruina de hace tiempo, que no ha podido olvidar nunca. Una ruina de cuando "mi novia de aquella época y yo fuimos a cenar a casa de un amigo. Éramos 3 parejas", recuerda Jordi. "Mi novia no conocía a nadie y yo les conocía solo a ellos, a ellas, no. A ellas no las conocía de nada".
Así pues, tenemos a Jordi Basté con su pareja de entonces, en casa de un amigo. Tres parejas de las cuales él conocía a los dos hombres, pero era la primera vez que veía a las parejas de sus amigos. Una cena donde, antes de ir, tuvo una información pertinente: "A mí me dicen que la mujer de uno de ellos está embarazada". Risas nerviosas de Taltavull y Fuentes, que se huelen por dónde puede ir la cosa... "Total, que llego y me voy hacia una de las mujeres e hice una cosa que es la última vez que lo he hecho, y recomiendo a todo el mundo que no lo haga nunca, nunca, NUNCA". ¿Se lo imaginan?... "Se me ocurrió poner la mano en su barriga", en la barriga de una de las dos mujeres que acababa de conocer, "y le dije: 'Felicidades'". En el estudio, Ignasi y Tomàs se mean de risa. ¿Cuál fue la reacción de la mujer a quien Basté puso la mano encima de la barriga? "Me dijo: 'Yo soy así. Es ella (la que está embarazada)'"... Como dice Taltavull, "mira que tenías un 50-50, ¿eh?", un 50% de posibilidades de acertar. Pero no. ¿Qué pasó después?
¿Cómo fue el resto de la cena después de esta metedura de pata antológica? "La cena fue un fracaso. De hecho, no hemos vuelto a hacer ninguna cena más. No es que se rompiera la amistad, pero yo nunca he visto a la criatura"... Ni la de la mujer que sí estaba embarazada ni, evidentemente, de la que no lo estaba. Una ruina muy top, un momento de vergüenza máximo de Jordi Basté. Sensacional. Ah, y hagan caso del consejo de Jordi, se ahorrarán un momento en el que querrían desaparecer, de la vergüenza que se pasa...
