Gènesi, la serie basada en la historia de Ferran Adrià y el fenómeno gastronómico de El Bulli es una de las novedades de esta temporada de 3Cat. Un proyecto protagonizado por un Ferran Adrià interpretado por Miquel Fernández, actor catalán que ha dejado de pasta de boniato a todos los espectadores con su interpretación perfecta del cocinero. A pesar de haber tenido una larga trayectoria en los escenarios, películas o incluso programas de televisión como Tu cara me suena, formato que ganó en la sexta edición, el nombre de Miquel Fernández está de actualidad después de su papel como Ferran Adrià y por haber conquistado la crítica con su interpretación. Miquel Fernández ha pasado por los estudios de radio de Cadena SER, RAC1 y también en Catalunya Ràdio. Esta semana, sin embargo, ha visitado La cullerada, un pódcast gastronómico de Time Out presentado por Andreu Juanola y Alba Miró para conversar sobre comida y restaurantes desde el punto de vista del actor y no del personaje. Atentos.
Nada más empezar el capítulo, Miquel Fernández ya decepcionaba explicando que para desayunar había tomado un batido de avena, yogur, leche de avena y plátano. Una respuesta muy alejada de lo que los presentadores se imaginaban. Ahora bien, lo que sí podían predecir, era la calidad de los platos que se cocinaban para la serie. Miquel Fernández explicaba: "Si eres espabilado, comías bien. Los cocineros hacían platos, pero claro, estos platos se tenían que guardar, se tenían que hacer por si una escena no salía. Entonces, cuando sobraba o cuando acabábamos la escena y si eras un poco espabilado pues...". Ahora bien, el mismo Miquel Fernández se hartó de comer cigalas durante la escena más complicada de toda la serie: "La que más me costó grabar, y no fue de cocina, fue cuando le explico a mi hermano (Carlos Cuevas) que haremos una salsa americana. Me metí 25 cigalas, muy buenas por cierto pero... uf, no había manera. Y otra, y otra. Tenía que comer mientras le decía, mientras me tenía que decir no sé qué Rafa, no sé cuántos, y me tenía que dar cuenta de que con aquello iba a hacer una salsa", relataba mientras a Andreu Juanola salivaba y le preguntaba: "¿Está bien no? Aquí fuiste espabilado, eh". Entonces Miquel Fernández aclaraba: "Olvídate, no, no, no. Aquella noche me cogió como mocos, como si estuviera enfermo, con todo ese fósforo en mi cuerpo. Te lo juro, me sentó fatal".
Miquel Fernández quedó harto de cigalas y de una buena dosis de Ferran Adrià. El trabajo previo de preparación del actor consistió en, primero de todo, encontrarse con el cocinero en el Dos Pebrots, restaurante de Albert Raurich, chef que también estaba presente en el capítulo de La cullerada y que formó parte de la historia de El Bulli durante once años. "Yo quería quedar con él porque lo quería entrevistar. Leí los guiones, dije: "de acuerdo, cogí cuestiones y le quiero preguntar muchas cosas". Primero quedamos en la oficina de la productora y yo estuve una hora con él y me hice todas esas preguntas que me sirvieron mucho para empezar a construir el personaje. Y después, quedé con Ferran para cenar en el Dos Pebrots y Ferran me hizo una lista de cosas que: molan y que no molan de mí". Un encuentro muy útil para conocer más de cerca al cocinero y que Miquel Fernández quiso aprovechar desde el minuto uno con este detalle importantísimo para el actor: "Lo que sí que hice es esperarlo mucho antes porque quería ver cómo llegaba caminando. Yo era una esponja, un chupóptero", revelaba en La cullerada.
Gènesi ha sido un proyecto que Miquel Fernández nunca olvidará gracias a las cigalas y a la mente de Ferran Adrià.
