Loquillo debía ser entrevistado por Jordi Évole, estaban condenados a encontrarse. Y la audiencia huyó de ella. El último Lo de Évole con el cantante catalán ha sido el peor de audiencia de la temporada, quedándose en un pobre 6,4% en España. Quizás no gustó que fuera una entrevista en blanco y negro, paseando por Ciutat Vella en Barcelona. O quizás Loquillo, con 65 años, ya no tiene cartel. El rockero tuvo un momento de lucidez cuando le confesó a Jordi Évole en La Sexta: "Lo primero que hay que hacer al entrar en el mundo de la música es crearte un personaje". Él lo ha hecho desde los inicios y en lugar de conservar su nombre de verdad, se llama José María, se puso Loquillo, un personaje chulesco impostado de la Barcelona obrera, entre El Clot donde nació y el Guinardó donde vivió. Paseando por Barcelona era una invitación de Évole para un clásico de Loquillo: hablar mal de Barcelona.

A Loquillo, que vive en el País Vasco de donde es su mujer Susana Koska, le pasa que los barceloneses solo aceptan críticas cuando las hacen los mismos barceloneses. Si las hacen exiliados, expats o españoles, no se aceptan. Loquillo: "En Barcelona nos hemos olvidado de nuestra propia gente, parece una franquicia. No cuidamos el comercio local, me duele que cierre los locales de conciertos donde empiezan las bandas. Que traigamos a Coldplay pero cerremos locales. De aquí es Raquel Meller, por Dios, la gran cupletista, o El Dúo Dinámico; admiro a todos los artistas de mi ciudad. ¡Pero cómo que a Loles León no le querían dar la medalla de oro de Barcelona!". Cita a los tres barceloneses que le gustan: Loles León que hizo declaraciones contra el catalán, el Dúo Dinámico, que son directamente franquistas y Raquel Meller, que no es barcelonesa sino aragonesa. Esto le ha valido críticas de la prensa como El Heraldo de Aragón "El error de Loquillo al creer que la aragonesa Raquel Meller es catalana: "¡La gran cupletista!: Loquillo convierte a Raquel Meller en catalana".


Raquel Meller nació en Tarazona (Zaragoza) pero se formó en el barrio del Poble Sec y triunfó en el Paral·lel de la ciudad donde murió, Barcelona, y donde tiene una estatua delante del Teatre Arnau interpretando La violetera. Barcelonesa nacida aragonesa, Loquillo irrita a los maños. Y los barceloneses ya están acostumbrados a su discurso de que la Barcelona de su infancia era la buena, la franquista. Después los ayuntamientos democráticos la han cambiado, según Loquillo a mucho peor. Jordi Évole hace mínimo de temporada. Y eso que el programa se emitió íntegramente en blanco y negro, como la Cataluña que le gusta a Loquillo.