Joaquín Sabina ha decidido retirarse de los escenarios. A finales del año pasado tomó la decisión de realizar una última gira que culminó con cuatro conciertos en Madrid, la ciudad donde vive y siente como suya. El artista asegura que ya nunca más volverá a realizar una gira, son muy complicadas, agotadoras y te alejan de tu familia, que es algo que a sus casi 77 años ya no quiere. El cantante se declaró mal marido, mal amante y mal padre porque no estuvo en los momentos importantes de sus hijas por culpa de la música. No descarta que publique un nuevo trabajo discográfico, pero en esta ocasión no tendrá gira, es algo que tiene muy claro. Ya trabaja en nuevas canciones porque es una forma de entretenerse y desahogarse, la pasión nunca se olvida. No obstante, está centrado en sus aficiones, escribir y pintar. Se cree que podría publicar un nuevo libro autobiográfico como fin a su carrera artística. Una especia de memorias donde hable de estos últimos años de su vida y de secretos que aún no ha confesado.
En Rota ha encontrado la tranquilidad que buscaba, una casa para la jubilación
El de Úbeda ha cambiado radicalmente de vida, y es que aunque reside en Madrid, en estos dos últimos meses pasa más tiempo en Cádiz, donde tiene una casa. Concretamente en el municipio de Rota. Siente un gran amor por esta localidad. Reúne todo lo que le apasiona: la tranquilidad, el mar y la buena gastronomía. Se siente como en un pueblo. Todo el mundo le conoce, todo va a un ritmo mucho más lento. No siente la presión mediática. Es un lugar de paz. Precisamente, Sabina compró esta vivienda años atrás pensando precisamente en su jubilación. Él quiere pasar largas temporadas en Rota, esa es su idea. Por lo menos las épocas de más calor, como los meses de abril a octubre.
El conocido municipio atrae a miles de turistas gracias a su enorme encanto. Pensar en Cádiz es, casi inevitablemente, pensar en Rota: un pueblo con mucha personalidad, famoso por sus playas de arena fina, sus calles blancas y su ritmo pausado. Quedó prendado desde el primer momento de la grandeza del océano. Cada visita le provoca la sensación de que el tiempo se detiene; la vida allí transcurre mucho más despacio que en Madrid. En Rota es simplemente un vecino más, no una estrella de la música.
Su vivienda se encuentra a escasos metros de las playas de la Costilla y la Ballena, extensas, luminosas y pensadas para disfrutar en familia. Suele acercarse al amanecer, ya que le gusta madrugar y salir a caminar. Aunque siente un profundo cariño por Madrid, para él el mar es un elemento esencial que la ciudad no puede ofrecer.
