Joana Sanz es la modelo canaria que se enamoró del futbolista del Barça con quien ha sufrido uno de los trances más terribles para una mujer: ver cómo tu marido es acusado de violación mientras estás en un proceso de tener un hijo con él por fecundación in vitro (FIV). La tensión de los abortos que sufrió la modelo llegó a desbordarla cuando Dani Alves fue encerrado en la cárcel por una condena de violación que finalmente fue rectificada por falta de credibilidad del relato de la víctima. Alves es un hombre libre sin antecedentes penales, su mujer le perdonó y finalmente tuvo una criatura el pasado mes de octubre, una niña de quien nunca dijo el nombre pero ofreció una pista, la inicial que tenía bordada en la habitación infantil, una jota. Ahora Joana Sanz, con la niña de 4 meses y felizmente recuperada de un durísimo síndrome posparto, revela el nombre de la niña: Julieta. Un nombre precioso que evoca a los amantes de Shakespeare que más sufrieron por amor, como Joana Sanz. El nombre no es en inglés, Juliet, sino en catalán o castellano para una niña catalana.

En la muñeca de la hija aparece escrito "Julieta Alvez Sanz". El escrito que acompaña una serie de fotografías del nacimiento de la niña es revelador del motivo por el cual Joan Sanz no se veía con fuerzas de dar ni el nombre de la niña, ha sufrido una depresión posparto: cuando la niña nació la madre sufrió miedo y ansiedad: "Llegó el día que nos conocimos y no sentí tranquilidad, el miedo porque le sucediera algo seguía ahí… Me atormentaba la angustia de que al abrir los ojos ya no estuviera. Me costó amarla por miedo a la pérdida, me costó disfrutarla y lloraba por sentir que yo ya no era yo. Dejé de diferenciar noche y día pero no por su llanto, sino porque yo no era capaz de descansar sin asegurarme cada segundo de que respirara. Deseé muchas veces volver a mi yo antes de ti, porque era más fácil vivir sin el miedo de no saber cómo cuidarte".


Es un escrito muy valiente que explica un drama que viven muchas madres y que tiene una explicación médica. Ahora con la niña riendo con 4 meses ya lo ha superado: "Un día escuché tu risa por primera vez, una a carcajadas que se desencadenaba al verme. Vi a mi madre en ti y supe que estabas aquí para quedarte, porque ella me prometió que en donde sea que esté estaría conmigo. Estás aquí para no dejarme sola nunca más, porque me invades la casa y el corazón en una explosión de amor sin final. Te amamos Jujú". Un apodo cariñoso para la niña, Jujú y una emoticona de ranita. La felicidad ha llegado al corazón de Joana Sanz, finalmente.