Ya lo decimos, que el mes de julio es un no parar de bodas. Muchas parejas eligen estas fechas para jurarse amor eterno, vestirse de gala y celebrar su felicidad y su unión por lo civil o por la iglesia en presencia de sus seres queridos. Los novios se ponen guapos y los invitados, también. Y eso es lo que han hecho un jugador catalán blaugrana y su novia, una conocida influencer. Él, guapísimo, surgido de las categorías inferiores del Barça, y que esta pasada temporada ha defendido los colores del Elche. Hablamos de Héctor Fort. Ella, Tatiana Kaer, de familia española y estonia, igual de guapísima, con más de 19 millones de seguidores en TikTok. Por separado lucen bien, pero juntos forman una de las parejas más espectaculares del momento. Una pareja que hace poco, de vacaciones en un barco, descansando y tomando el sol, abrazados y enamorados, verbalizaron que "No necesito más", nada más que tenerse el uno al otro y disfrutar de unos días de relax:
Ahora se han tenido que quitar el bañador y el bikini y ponerse sus mejores galas para ir a la boda de unos amigos. Antes, sin embargo, una imagen que ha incendiado la red y a sus seguidores. Porque si ya deslumbra mirar a esta pareja de guapos cuando van vestidos, imaginen el colapso que ha provocado una imagen donde se les ve sin ropa, solo con un albornoz, sentada ella encima de él, los dos mirando alguna imagen en su móvil, y con la compañía de un tercer invitado, su pequeño perrito. Una imagen llena de amor que ha derretido al personal:

Después de esto, tocaba ponerse de etiqueta y elegir un outfit adecuado en el armario, un look despampanante para ir a la boda. Y vaya si lo han encontrado. Guapísimos, espectaculares, ella con un vestido de tonos pálidos, él de negro total, también la corbata: "Nos vamos de boda, jijiji".
Una vez vestidos, hacia la boda. Una boda que ha tenido lugar en Zaragoza, por la iglesia. Un momento especial, el de la ceremonia, e imágenes también de desenfreno, alegría y euforia, como la que se ve de Tatiana y Héctor, con unos amigos, poniéndose diferentes artículos para inmortalizar su felicidad al encontrarse en esta boda. Y, evidentemente, después ha habido el banquete, con sus nombres bien marcados en la mesa que les ha tocado, antes de empezar a degustar el menú, que ha comenzado con un salmorejo de sandía.
Una boda donde seguro que la parejita se lo ha pasado en grande. Ahora, lo que toca, es saber si esto les habrá hecho crecer el gusanillo de casarse ellos... Ya lo dicen, que de una boda sale otra... Estaremos atentos.