Este jueves hay dos artículos que por separado explican la porquería ultraderechista que esconde la Administración del Estado pero qué leídos juntos son indispensables. Dos diarios tan opuestos ideológicamente como La Vanguardia y Público coinciden que la peste que desprende la criminalización del Feminismo del 8-M para asociarlo al coronavirus desde la Guardia Civil hace tufo de cloacas del Estado, las del catalán Jorge Fernándnez Díaz. Escribe Pilar Rahola contra el exministro de Interior.

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Pilar Rahola: "Es pura justicia poética observar cómo la España del sanchismo pone el grito en el cielo, escandalizados por las manipulaciones que descubren en los informes contra el Gobierno de los expertos de la Guardia Civil, estos mismos que chapoteaban en los espesos lodazales de los Villajero. O que tenían que hacer caso del ministro del ángel de la guarda, un tal Fernández Díaz, que se cargaba la sanidad catalana y montaba campañas contra líderes independentistas, según bendecidos grabaciones, en un revival del famoso sex, lies and videotape, aunque sin el sex, se supone. Todo el relato acusatorio penal contra el independentismo ha sido un edificio de mentiras elevado a categoría de suma vergüenza". La lectura de la columna es imprescindible.

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Para entender el cuadro entero, Carlos Enrique Bayo revela también hoy en Público la trama urdida por el ultra-religioso Fernández Díaz con destacados miembros del Opus Dei en la Guardia Civil, como el célebre Pérez de los Cobos: "Jorge Fernández Díaz construyó en la cúpula de Interior un círculo de poder compuesto por afiliados o simpatizantes del Opus Dei, o incluso miembros de la Orden Constantiniana de San Jorge a la que pertenece él mismo a pesar de no estar reconocida por el Vaticano. La Secretaría de Estado de Seguridad siguea estando controlada por adeptos a la Obra. Este sector siempre estuvo dirigido por Diego Pérez de los Cobos, quien sigue dominando la situación desde fuera".

Una escritora que llama a las cosas por su nombre como Rahola y un periodista de investigación como Bayo que ayuda a entender en manos de quién estamos. Y no sólo apesta. Asusta.