Uno de los nombres propios del Mundial que la selección española acaba de ganar es, sin duda, el de Ferran Torres. El delantero valenciano del Barça fue el inesperado héroe de la Roja con su gol en la prórroga contra Argentina en la final, convirtiéndose en el ídolo de la parroquia española, tomando el relevo de Andrés Iniesta en el Mundial de 2010. 

A menudo criticado, el Tiburón siempre se ha rehecho y se ha mostrado confiado en sus posibilidades, tanto con la camiseta del Barça como defendiendo los colores de España. Y ahora pasará para siempre como uno de los nombres destacados en la consecución de la segunda estrella de campeones del mundo. Un Ferran que ha despertado pasiones después de su paso por el Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, especialmente por los muchos y muchas que destacan de él que ha sido uno de los guapos indiscutibles de la cita mundialista. Un jugador que ha despertado pasiones por su belleza, quién sabe si por su peinado, que también destacan muchos, pero sea como sea, ahora el de Foios continuará despertando pasiones al comenzar sus más que merecidas vacaciones.

Porque los que ya lo encontraban guapérrimo vestido con camiseta, imaginen cuando lo vean sin ella. Un Ferran Torres que ha comenzado las vacaciones antes de volver a los entrenamientos (quién sabe si al Barça o si escucha cantos de sirena y se marcha a jugar al PSG de Luis Enrique o al Atlético de Madrid), y que de momento, el primer destino y la primera compañía ha sido Ibiza, junto a un compañero de selección con quien mantiene una muy buena amistad, el lateral derecho del conjunto colchonero, el hombre de las gafas rojas, Marcos Llorente. Juntos en la discoteca o a bordo de un exclusivísimo yate, donde también se ha visto a otro compañero de selección y jugador del Atlético de Madrid, Marc Pubill:

En pleno tiempo de relax, disfrutando al máximo del placer de il dolce far niente, desconectando después de la vorágine de todos los días de Mundial, partidos, final, celebraciones posteriores y locura colectiva, ahora toca sentarse en el yate, con los pies en el agua, con bañador, y tomando una copita de un buen vino. Y esto es lo que han hecho este par. Una imagen publicada por Llorente da fe de ello, con una botella que ha llamado la curiosidad de los fans. Y es que entre los dos futbolistas descansa una botella de uno de los vinos más exclusivos del mundo, un Domaine de la Romanée-Conti Grand Cru, procedente de una de las bodegas más prestigiosas de Borgoña, con una producción extremadamente limitada, como apuntan en Lecturas. Es decir, cada botella es como un tesoro para los amantes del buen vino. Dependiendo del año de elaboración, el precio de una botella de estas puede ir de los 18.000 a los 28.000 euros...

Al verlos, los compañeros han bromeado: "Dejadme una botella para la semana que viene", dice Álex Baena. "Otro nivel chavales", apunta Grimaldo. Ferran, un tiburón en el césped... y a la hora de degustar un buen vino. Una copa de un vino descomunal después de ganar la copa del mundo.