Audie Norris es uno de los jugadores más míticos y queridos de la historia del baloncesto blaugrana. Uno de los jugadores más icónicos, emblemáticos y descomunales que han pasado por la sección y que han dejado huella, y de qué manera, en toda la afición culé. No solo por su juego, por su presencia, por su potencia o por los mates que hacía en la canasta rival, sino también, por su carisma y su simpatía fuera de las pistas. Tanto cuando era jugador en activo, en los años 80, como una vez decidió colgar las botas. Mito del Palau Blaugrana, con el apodo de Atomic Dog, Audie Norris encontró su lugar en el mundo en Catalunya, una tierra que lo acogió con los brazos abiertos y a la que ha vuelto una vez retirado.

De los Blazers de Portland, en la NBA, pasó a jugar en el Treviso italiano, y de allí, al Barça, donde estuvo desde 1987 hasta 1993, convirtiéndose en uno de los extranjeros más queridos por la afición, ganando títulos y formando un equipo inolvidable, con los Solozábal, Epi, Sibilio, Jiménez y compañía, y donde sus duelos con el difunto Fernando Martín, pívot del Real Madrid, pasaron a la historia. Un Audie Norris que se enamoró del Barça y de Barcelona y que una vez se retiró, ha vuelto a Catalunya, donde vive, concretamente en Castelldefels, junto a su pareja querida, la empresaria, fotógrafa y exmodelo gallega Dolores Couceiro.

En una conversación deliciosa con Roger Escapa en El Suplement de Catalunya Ràdio, el estadounidense ha dejado constancia, una vez más, de que es un disfrutón de la vida, un tipo optimista, vital, risueño y positivo, que ha venido a pasárselo bien y a disfrutar de las cosas, y los pequeños placeres de la vida. Y ha reconocido que en Barcelona, en Catalunya, ha encontrado muchos. "Después de una carrera muy prolífica en Barcelona, volviste a aterrizar aquí, después de unos años de volver a marchar a Estados Unidos. ¿Por qué decidiste volver a Catalunya y quedarte aquí? ¿Qué es lo que te gustó tanto de nuestra casa?", le preguntan. Y él responde con total sinceridad: "Yo siempre, siempre, quería volver a Barcelona. Aquí, cuando yo jugué, estuve muy a gusto, el estilo de vida, la comida, la gente, el paisaje, todo... Todo", admite. "Cuando mis hijos salieran de la universidad, quería volver aquí con mi familia y vivir siempre aquí. Yo he vuelto, pero la familia se quedó allí, tuve un divorcio en el 2012, un viernes, y el lunes, yo cogí un avión para Barcelona, y no he vuelto". Lo dejó todo y aquí encontró el amor con Dolores, "estoy súper contento y feliz. Es muy buena persona, nunca peleamos, disfrutamos de la vida":

Audie Norris, maravilloso. Nuestro Atomic Dog, un catalán más.