Las mujeres empiezan a ganar terreno en el Rally Dakar. Este año Cristina Gutiérrez, que ya se ha convertido en un referente femenino del mundo del automovilismo en España, participa. Ella fue la primera mujer en ganar una etapa en 2021 desde que Jutta ganó en 2005 y consiguió la victoria en categoría Challenger en 2024, además de éxitos en otras competiciones como conquistar la Copa Mundial de Rally Cross-Country de la FIA (2021) o la Extreme-E con Sébastian Loeb (2022) .

La burgalesa siente una verdadera pasión, aunque realmente es odontóloga. Esta es su décima aventura en el Dakar. Participa en el equipo Dacia Sandriders en la categoría reina, Ultimate. Su objetivo “estar en el top-5 y volver a ganar una etapa”, afirma.
Antes de marcharse concedió una entrevista y ha desvelado entre risas que algo que no falta nunca en su maleta son lo aguacates. “En mi maleta al Dakar no faltan los aguacates”, asegura entre risas. “Puede parecer raro, pero me dan energía para aguantar las largas etapas del rally y lleno la maleta de esta fruta”, explica. “Tampoco me faltan las gafas de sol, sin las que no puedo conducir ni la música. Cuando llegas un poco alterado de una etapa la música siempre me ayuda. Depende del momento me pongo un tipo de música u otra, pero ahora me encanta Rosalía. Siempre me ha gustado y sé que a ella el mundo del motor le gusta mucho. Habrá que ‘liarla’ para que se suba al coche conmigo alguna vez”. Parece una tontería, pero la alimentación es muy importante en estas duras pruebas físicas con condiciones extremas.
Cristina Gutiérrez llega más preparada a esta segunda etapa
Tiene muchas esperanzas depositadas en esta nueva temporada. “Voy mejor preparada físicamente. No es que no fuese bien preparada otros años, pero consideraba que igual si daba un punto más en esto, podía aún ser más competitiva y creo que vamos mejor que nunca a nivel mental y físico para el Rally Dakar”.
Para ello, la burgalesa “organizo mi día a día con horas enfocadas sólo al trabajo físico, de fuerza y luego la parte aeróbica”, desvela. “¿Mentalmente? a mi me funciona rodearme de un grupo muy especial, familia, de gente que me apoya cuando tienes una mala etapa. Desahogarse con alguien que viaja conmigo y que ayuda a hacer ese ‘reset’ para que en la etapa del día siguiente salgas con toda la fuerza de equipo”.
Se apasionó por el Rally porque es algo que le engancha. Le gusta la aventura y la sensación de no controlar las situaciones. Es una carrera muy dura y el ver que tu mente y tu cuerpo es capaz de superar eso produce una gran satisfacción. El hecho de ir superando los retos que te va poniendo la prueba es algo que ‘engancha’. Es una carrera de oportunidades y aunque tengas un mal día, igual la siguiente etapa tienes la oportunidad de brillar y quién sabe, quedan muchos kilómetros por delante”, declara.